Las últimas lluvias caídas en la provincia de Ávila han ayudado a acabar por fin con el incendio de Burgohondo, que más de dos meses después de que se originara consiguió extinguirse este sábado. Pero el volumen de precipitación ha sido tal que, como muchos se temían en la zona, ha teñido ríos y arroyos de negro al arrastrar la ceniza de un fuego que calcinó más de 37.800 hectáreas , el peor de los sufridos por Castilla y León desde que hay registros. Una especie de «chapapote», según lo denominan los alcaldes, que se desliza por gargantas y barrancos contaminando todo lo que encuentra a su paso. En tres municipios de la provincia Casavieja, Mijares y Piedralaves , que... Ver Más