Los incendios que Aragón ya no puede apagar: más combustible, más velocidad y menos capacidad de extinción
elDiario.es · hace 10 días
Los expertos reclaman cambiar la forma de gestionar el territorio y crear un paisaje más fragmentado para evitar que los grandes fuegos queden fuera de controlNo faltan helicópteros; faltan gestores del monte: la otra cara de los incendios en Aragón
Si algo ha marcado el verano en Aragón han sido los grandes incendios. La comunidad ha vivido una sucesión de fuegos que han calcinado más de 40.000 hectáreas y ha puesto a prueba la capacidad de los servicios de extinción. Detrás de estos fuegos hay un territorio con cada vez más combustible, una vegetación más seca y unas condiciones que favorecen una propagación cada vez más rápida. Los expertos coinciden en que la combinación de estos factores está dando lugar a incendios que, en determinados momentos, quedan fuera de la capacidad de los medios para contenerlos.
El “infierno” empezó en Tamarite de Litera, a finales de junio, después de que el fuego arrasara más de 4.500 hectáreas —muchas de ellas de tierras de cultivo— y provocase el desalojo de cientos de personas. El respiro no duró mucho y, antes de que acabase el mes, se declaró otro incendio en Leciñena, que arrasó unas 3.000 hectáreas.
Un fuego se considera un gran incendio cuando supera las 500 hectáreas calcinadas, por lo que estos dos lo superaron con creces. Pero lo peor estaba por llegar. El fuego comenzó en las inmediaciones de Orés el 15 de julio y su rápido avance marcó desde el principio que no iba a ser un incendio fácil de contener. Llegó a afectar a varias casas de Orés y mantuvo en vilo a cientos de vecinos, mientras las llamas llegaron a amenazar el casco histórico de Uncastillo, uno de los conjuntos históricos más importantes de Aragón. La provincia de Teruel también ha sufrido el fuego: en Ejulve, las llamas arrasaron unas 1.500 hectáreas en una zona que ya había visto sus montes arder en 2009.
Estimación incendio de Orés a partir de puntos calientes de eldiarioaragon
El verano no ha terminado y todavía pueden desarrollarse otros fuegos, pero este mes de agosto ha traído “el peor del verano”, en palabras del consejero de Interior, Roberto Bermúdez de Castro. El incendio que se originó en el término municipal de Peñas de Riglos ha calcinado entre 14.000 y 15.000 hectáreas, según las primeras estimaciones, aunque el perímetro es de más de 18.000, ha llegado a amenazar la cuna de Aragón, ha obligado a la UME a sacar in extremis los restos de los Reyes de Aragón y ha provocado el desalojo de 19 localidades, con un millar de vecinos fuera de sus casas. Este fuego, cuyas llamas han mantenido en vilo a la provincia de Huesca, ha tenido un comportamiento muy rápido: “En media hora ya era incontrolable”, asegura Lourdes Muñoz, bombera forestal de Aragón. La distancia entre el punto de origen y alguno de los puntos más alejados supera los 20 kilómetros en línea recta, en un incendio que ha llegado a avanzar tres kilómetros en 45 minutos, como ocurrió la tarde del sábado con una lengua de fuego que se dirigía hacia la Peña Oroel.