Noticias

Últimas noticias

elDiario.es · CENTRO

Lee, vota y opina en español — sin cuenta. Noticias de Latinoamérica, España y la comunidad en EE.UU.

En portada
CENTRO CALIDAD: B+ CONFIANZA: 70%

La historia del ático más caro de España

elDiario.es · hace 3 h
'El boletín del director' es una carta semanal de Ignacio Escolar exclusiva para socios y socias de elDiario.es. Si tú también lo quieres leer y recibir cada sábado en tu buzón, hazte socio o socia
La plaza de la Villa de París es uno de esos lugares donde se anudan los hilos del poder en España. Allí está el Tribunal Supremo y también la Audiencia Nacional, pero no solo. Mires hacia donde mires desde los jardines de esa plaza madrileña, todos los puntos cardinales te explican una parte importante de nuestra historia. 

Empezando por el centro de la plaza.

Allí antes había un convento de monjas de clausura, el de las Salesas. Tras la revolución de 1868, el Gobierno del general Prim decidió incautarlo. El argumento fue económico: la Justicia necesitaba un edificio digno y el Estado no tenía cómo pagarlo. Las monjas resistieron durante más de un año, pero en octubre de 1870 las desalojaron, con un juez y un notario, y el convento pasó a ser el Palacio de Justicia. Donde estaban los huertos y jardines de ese convento nació la plaza de la Villa de París. ¿Y las monjas desahuciadas? El decreto, de 1870, aclara que fueron trasladadas “a otro local dentro de Madrid”, “con comodidad más que bastante”. No se quedaron en la calle.

Las monjas desahuciadas recurrieron a la Justicia. El pleito duró 37 años. En 1907, el Supremo sentenció que no era competente para corregir una decisión política de un Gobierno… y se quedó con el edificio.  

Al norte de la plaza está la Audiencia Nacional. Y justo frente a la puerta, por donde salen y entran todos sus jueces y fiscales, hay una placa en homenaje a José Antonio Primo de Rivera. La puso allí la dictadura, en 1951, con su yugo y con sus flechas. Sigue intacta, 75 años después: es el lugar donde aún hoy se manifiesta la Falange. 

Al sur está el Tribunal Supremo, en el Palacio de las Salesas, antes convento. Durante la dictadura, compartió este edificio con el Tribunal de Orden Público: el juzgado de la represión política del franquismo. El TOP fue disuelto al llegar la democracia para renacer el mismo día como la Audiencia Nacional, con distintas funciones pero algunos de los mismos jueces. Poco después, se instaló en su actual sede al otro lado de la plaza. Literalmente, cambió de acera. 

Al este estaba Bocaccio, la versión madrileña de la mítica discoteca de la ‘Gauche Divine’ barcelonesa. Abrió en la capital en 1971 y también se convirtió en el local de moda, el lugar más libre de la dictadura. Cuenta Rappel –el vidente– que solía coincidir de fiesta en esa discoteca con la hermana del dictador, Pilar Franco. Y que en Bocaccio se mezclaban esas élites privilegiadas del franquismo con el ambiente gay, que solo en lugares así se toleraba. “Con Franco hacíamos de todo… con discreción”, recuerda Rappel. No todos tenían tanta suerte o tan buenos contactos. A escasos metros de Bocaccio, en esos mismos años, el Tribunal Supremo siguió firmando condenas por “escándalo público” contra los homosexuales.

¿Y al oeste? Hay un ático tan grande, tan lujoso, que a su lado el de Ayuso parece un piso de estudiantes. Mide 1.200 metros cuadrados. Se vendió en 2021 y ese año rompió todos los récords inmobiliarios. Según publicó El Confidencial, pagaron por esa casa 25 millones de euros: más de 20.000 euros por metro cuadrado. 

Fue una plusmarca que no duró mucho. En 2023, otro ático en Barcelona alcanzó los 40 millones de euros. Y hace apenas un año, la familia Franco puso a la venta otro ático de lujo en Madrid por 18 millones: más barato en cifras absolutas –‘solo’ tiene 500 metros cuadrados–, pero a 36.000 euros por metro, mucho más caro que el de la Villa de París. Pertenecía a un edificio que dejó en herencia Carmen Franco, la única hija de ese dictador tan austero, tan patriota y tan honrado que convirtió a todos sus descendientes en millonarios. 

Pero volvamos a la Villa de París. El ático de los 25 millones formaba parte de una promoción de superlujo, en un sitio donde no hace falta instalar una alarma. No hay lugar más vigilado en todo el centro de Madrid que la plaza de la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo. 

El edificio era propiedad de la familia Espinosa de los Monteros. Entre otros, de Jorge y de Paz, hijos del marqués de Valtierra, Francisco Javier Espinosa de los Monteros. Son también los tíos de Iván Espinosa de los Monteros, el exportavoz de Vox.

En 2015, los Espinosa de los Monteros decidieron vender ese edificio para reformarlo como pisos de lujo, que suelen ser los más rentables. Encargaron la venta a su sobrino Iván, que ya entonces era uno de los fundadores de Vox. El 14 de diciembre de 2015, firmaron con él un contrato de comisión: le prometieron el 1,5% del precio que consiguiera.

A principios de 2016, Iván Espinosa de los Monteros encontró a los compradores: la sociedad Mabel Capital, dirigida por Manue
Noticias de España
WhatsApp
Leer artículo original

💬 ¿Cuál es tu punto de vista?

Sin cuenta · Anónimo · Publica en 10 segundos

Respondiendo a

0 Opiniones

Anónimo y sin cuenta. Usa los pulgares para votar o Responder para continuar el debate.

Sé el primero en opinar sobre esta noticia.