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"He tenido muchas citas, pero nunca pasa nada": ¿estamos ante la muerte del beso?

elDiario.es · hace 13 días
Llámalo crisis, llámalo declive, llámalo recesión: el beso largo y apasionado está en apuros, cada vez es más difícil vivirlo en la vida real o incluso verlo en la pantalla. Pero, ¿por qué? ¿Y qué se siente al pensar que quizá nunca vuelvas a besarte con otra persona?Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación
El último beso de Spencer fue hace dos años, en una primera cita. Todo empezó con buen pie: tras hacer match en Tinder, quedaron para dar un paseo, luego tomaron unas copas y un helado, antes de cenar en casa de ella. Al final, se besaron. “No me gustó”, dice Spencer. Todavía le cuesta identificar por qué. “Me parecía atractiva. Había química, pero faltaba algo. No había nada detrás del beso; me pareció algo mecánico”.

Ese no solo fue el beso más reciente de Spencer, sino también el primero de su vida, a los 29 años. Ahora, con 31, dice que, en cierto modo, un segundo beso le parece menos factible que tener relaciones sexuales: “El salto parece mucho mayor”.

Estamos viviendo una crisis de intimidad: según los datos, cada vez hay más personas solteras y que mantienen menos relaciones sexuales. Pero detrás de esos titulares se esconde un hallazgo menor, aunque no por ello menos significativo: es posible que también estemos atravesando una “recesión de los besos”. En una reciente encuesta de YouGov, encargada por la marca de higiene bucal Waken, más de un tercio de los adultos británicos afirmaron que se besaban románticamente con menos frecuencia que hace cinco años. Casi uno de cada cinco no había recibido un beso en más de un año, mientras que el 27 % creía que besar se está volviendo menos habitual.

En el caso concreto de la generación Z, la timidez puede ser un factor determinante. La encuesta de Waken reveló que los jóvenes de entre 18 y 24 años se preocupaban por el “momento adecuado” para un beso y por si se les daría mal. Un tercio afirmó haber evitado un beso por falta de confianza. Esto concuerda con estudios que muestran de forma sistemática que los jóvenes de hoy en día son más reacios al riesgo que los de antes, absteniéndose no solo de mantener relaciones sexuales, sino también de consumir alcohol y drogas.

Blair, de 24 años y de género no binario, solo ha dado tres besos en total desde la adolescencia, a pesar de haber mantenido una relación a distancia durante seis años. “Aunque llevábamos años juntos, me sentía bastante cohibide, insegure y abrumade por tener tan poca experiencia”, afirma. Ahora, “la idea de besar a alguien a quien no conozco tan bien me da ganas de esconderme como una tortuga”. Dice que siempre le ha faltado confianza, pero que la situación empeoró durante la pandemia de la COVID-19. Hoy en día, como muchos de su generación, prefiere un estilo de vida más hogareño. “Nunca he ido a un bar ni a una discoteca, nunca he probado a salir con alguien… Apenas voy a ningún sitio que no sea el trabajo o el cine; es decir, nunca me encuentro ni me pongo en situaciones en las que besar a alguien sea siquiera una posibilidad”, afirma. “Y aunque lo hiciera, no creo que me atreviera”.

Aunque es más pronunciada en la generación Z, esta aversión al riesgo —vinculada al menor tiempo que se pasa cara a cara con los amigos— se extiende a un ámbito más amplio. “La gente ya no habla con desconocidos ni se invita a salir”, afirma Sarah Stein Lubrano, una teórica social que está escribiendo un libro sobre esta “atrofia social”. Los besos son un ejemplo revelador, ya que requieren habilidades como la interpretación de expresiones faciales, el lenguaje corporal y señales sociales sutiles que pueden estar oxidándose debido a nuestra dependencia de la tecnología. Su supuesto declive debería preocuparnos a todos, afirma Lubrano, “no porque todo el mundo tenga que mantener relaciones románticas, sino porque, en general, implica menos conexión social, menos compromiso y menos sentido de pertenencia”.





Ya no resulta tan interesante; no tiene la misma capacidad erótica que solía tener, y quizá por eso la gente se besa menos en general

Katie Barclay
— autora de 'El beso: una historia de pasión y poder'




En comparación con los retos que suponen encontrar pareja o mantener relaciones sexuales, los besos pueden parecer algo trivial, sobre todo para las generaciones mayores, que los intercambiaban con total naturalidad. Pero la supuesta “recesión de los besos” forma parte de una ruptura más amplia de las relaciones, atribuida al auge de la comunicación digital, al declive de los espacios compartidos y de la vida nocturna, a los cambios en las relaciones de género e incluso al miedo a la vigilancia. Cuando el mes pasado se grabó a dos personas besándose en el Central Park de Nueva York, el vídeo se hizo viral, con cuatro millones de visualizacion
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