Mira que este último año he probado monitores de todos los tamaños, desde los típicos modelos 4K de 32 pulgadas, ultrapanorámicos OLED hasta el LG ultrapanorámico de 45 pulgadas que ya me pareció gigantesco, pero nada de eso se puede comparar al tamaño de este LG UltraGear 52G930B. Incluso siendo solo un poco más pequeño que la típica TV actual de 55", os aseguro que este monitor impresiona, porque una cosa es sentarte en un sofá y otra a un metro escaso de él. Mide casi 1,18 metros de ancho y prácticamente ocupa todo tu campo de visión mires adonde mires.
LG dice que es el monitor 5K2K más grande del mundo y es cierto que no se trata del monitor gaming con más pulgadas jamás fabricado, pero sí ante el modelo 5K2K más grande disponible comercialmente. En cualquier caso, es uno de los monitores para jugar más grandes que podemos poner sobre una mesa y, como he podido comprobar, eso condiciona absolutamente toda la experiencia.
LG UltraGear 52G930B
Especificaciones
Tamaño y formato
51,6 pulgadas, 21:9, acabado antirreflejos
Panel
VA con retroiluminación W-LED en los bordes
Resolución
5.120 x 2.160 píxeles, 108 ppp
Curvatura
1000R
Frecuencia de refresco
240 Hz
Tiempo de respuesta anunciado
1 ms GtG
Brillo
400 nits típicos, certificación DisplayHDR 600
Contraste
4.000:1 típico
Color
10 bits mediante 8 bits + FRC, 95% DCI-P3
Sincronización
AMD FreeSync Premium y Adaptive-Sync; compatible con G-SYNC sin certificación oficial
Conexiones
DisplayPort 2.1, 2 HDMI 2.1, USB-C con 90 W, hub de 2 USB-A y salida de auriculares
Funciones
PIP, PBP, KVM, LG Switch, Dual Controller y DTS Headphone
Sonido
2 altavoces de 10 W
Ajustes de la peana
120 mm de altura, inclinación y giro lateral
Dimensiones con peana
1.174,6 x 593,1-713,1 x 350 mm
Peso
16,8 kg con peana
Precio recomendado
1.699 euros
Con un monitor tan grande no es tan importante qué GPU tienes, sino qué mesa. Como decía, son casi 1,18 metros de anchura y, aunque la base en forma de L ocupa bastante menos de lo que cabría esperar, el conjunto pesa 16,8 kilos. Sí, ha sido bastante gracioso montarlo, así que te recomendaría que pidieras ayuda. En los requisitos de la mesa tan importante es el ancho como el largo. La mía mide 80 cm que fondo, que es a partir de donde empieza a tener sentido, pero lo ideal es acercarse al metro entre los ojos y el panel. Es la distancia para la que la curvatura 1000R encaja de verdad y permite abarcar mejor una pantalla que es abrumadora.
También es importante la altura. Cuando una pantalla es tan grande y está relativamente cerca, colocarla demasiado arriba termina cargando el cuello porque obliga a levantar la mirada de forma constante. Esto es algo que LG ha tenido muy en cuenta por lo que puedes bajar el monitor hasta a cinco centímetros de la mesa. Prácticamente a ras. Así es como más cómodo me ha resultado utilizarlo para no dejarse el cuello en el proceso. Además, la peana también permite inclinar y girar el panel, aunque lo necesites demasiado. El conjunto se siente sólido y la instalación es One Click, así que resulta muy sencilla.
No es OLED, y por este precio se notaLa gran concesión del LG 52G930B está en el panel, que no, no es OLED. Y no, tampoco es Mini LED. Estamos ante un panel VA con iluminación W-LED en los bordes y, después de probar lo que puede ofrecer un buen QD-OLED, es imposible no echar de menos sus negros perfectos y su respuesta de píxel. Resulta especialmente difícil de ignorar con un precio recomendado de 1.699 euros, porque por esa cantidad hay monitores OLED excelentes. El problema e