Qué proponen 8 IAs para solucionar la vivienda en España
3DJuegos · hace 2 h
No tengo ni idea de cómo se soluciona el problema de la vivienda en España. Entiendo hasta qué punto a un problema de falta de construcción se suma otro de especulación y que, precisamente por lo alta que es la demanda, juegan al póker con el futuro de nuestros jóvenes. Sobre la solución, en cambio, voy bastante más perdido. Sé lo de construir más, limitar más, prohibir X, pero a todo eso se suma que lo que parecen defender unos con cierta lógica, lo atacan otros en una espiral infinita por ver quién la tiene más larga y quién la dice más gorda.
Con la intención de ver hasta dónde llega la madriguera del conejo del problema de la vivienda me he asomado a lo que hará cualquier usuario medio en pleno 2026 buscando respuestas sobre ello: acudir a la IA. Consciente de hasta qué punto ahí pueden caber mensajes e intenciones ocultas de todo tipo, lo que hice fue encargarle la misma tarea a 8 modelos de inteligencia artificial. Les puse a España sobre la mesa y les di 10 años para conseguir que alguien con un sueldo base pudiese vivir dignamente sin perder más de la mitad del salario en el proceso.
La solución de la IA al problema de la vivienda en España
Su papel era muy simple. Debían explicar qué está roto y cómo lo arreglarían. Cuánto tardarían en hacerlo y quién pagaría los platos rotos. Tras su primera respuesta, les puse un palo más en las ruedas: tenían que solucionarlo todo en apenas cinco años y, además, agarrarse a abrir el grifo del gasto público quedaba fuera de la ecuación. Vamos, que si la respuesta simplemente era “construir un millón de casas con dinero del Estado”, tocaba buscar otra.
Pese a que sobre el experimento sobrevolaba el miedo a ver cómo ciertas IAs intentaban colar un mensaje político en sus respuestas, lo cierto es que todas solían coincidir en algo que probablemente has escuchado bastante durante los últimos años, que se crean más hogares que casas.
Aunque parezca retorcida, la idea es relativamente sencilla: si tu hijo se va de casa, y tú y tu pareja os separáis, lo que antes era un hogar pasa a ser tres. Si antes bastaba con una vivienda en la que vivir todos, ahora necesitas tres. La diferencia entre hogares y viviendas, según datos del Banco de España, ya va por las 750.000, y todas las IA parecen coincidir en que ahí empieza el problema.
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No es donde acaba, ojo. Los Airbnb, las casas vacías, los fondos buitres, los grandes tenedores y los compradores extranjeros también comen del mismo pastel. La diferencia es que, al agarrarnos a los números, debemos hacerlo de forma localizada. Por ejemplo, darse golpes en el pecho muy fuertes reclamando frenar un Airbnb en un pueblo perdido de España no te arregla la situación en Madrid o Barcelona. En cambio, un piso turístico en un barrio saturado de Málaga sí le está quitando la vivienda a alguien que necesita vivir allí.
Tampoco parece servir lo de meter más ayudas en el saco. De nada sirve dar más dinero a los 10 que pujan por entrar en las cinco viviendas que quedan si no consigues que alguien se saque de la manga una vivienda más. ChatGPT lo resumía bastante bien dentro de sus propuestas diciendo que el dinero público debía enfocarse a: “construir la casa, no a financiar al siguiente comprador que compita por ella”. Es otra de esas ideas en las que, absolutamente todos, parecen estar de acuerdo.
Para buena parte de ellas, la solución más inmediata a ese problema pasa por otra expresión a la que nos hemos terminado acostumbrando: liberalizar suelo. Digamos que, si al lado de la estación de tren hay una parcela, debería aprovecharse ese hueco cercano a conexiones, carreteras y servicios para la gente que necesita vivir allí. Si la legislación no permite construir ahí, se cambia. Si sólo se permite construir tres plantas, se construyen seis. Grok, probablemente la IA más inclinada a la derecha del listado, lo resume eligiendo “la liberalización y agilización radical del suelo y de los permisos de construcción”.
No hay política que cambie la realidad de la IA
Si te asomas al resto, los tintes políticos se difuminan aún más. Sin importar de qué pie cojean, con variantes de esa idea más o menos agresivas, las ideas terminan siendo las mismas: más altura donde tenga sentido, oficinas vacías transformadas en casas, pisos enormes que puedan dividirse y, sobre todo, como estrategia primordial, más vivienda alrededor del transporte público.
En el caso de Gemini, por ejemplo, su gran solución pasa por “la cesión masiva de suelo público para la promoción privada/cooperativa de alquiler asequible no desclasificable”. En cristiano: prestar suelo público para que a las constructoras les salga más barato crear vivienda, y que la empresa privada obtenga beneficio hoy para que todo vuelva a manos del Estado tras 50, 75 o 99 años.
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