Jackie Chan abrió escuela de artes marciales hace 21 años
3DJuegos · hace 14 h
Si te gustan las artes marciales y el cine de kung fu, más de una vez te habrás sorprendido intentando emular (con un nivel de éxito modesto, probablemente) a los luchadores de la pantalla del televisor. Y es que, ¿quién no ha querido alguna vez ser el héroe de una de esas películas o videojuegos? ¿Quién no ha buscado sentir esa enorme satisfacción que da el dominio de un arte físico? Los videojuegos de acción, y es algo que se ha maximizado con la normalización de la VR, nos dan una muestra muy cercana e interactiva de cómo es protagonizar una de estas historias… pero no es la única forma en la que el videojuego actual se relaciona con las artes marciales.
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Una cuestión de equilibrioEl estudio de captura de movimiento de Phantom Blade Zero está localizado en Shanghai, su nombre es Flying Goat y el año pasado tuvimos la oportunidad de visitarlo. En la entrada, podíamos ver varias certificaciones del lugar, una de ellas implicando a Jackie Chan, algo que prometía mucho de por sí. Para ponernos en situación, desde que entramos en la estancia, pudimos ver a los especialistas trabajar. Bajo las directrices del agradable Maestro Yang, presenciamos cómo interpretaban y organizaban varios tipos de acrobacias y segmentos del combate de Phantom Blade Zero, algo que llevan haciendo para el título desde 2018.
El equipo lleva haciendo captura de movimiento para Phantom Blade Zero desde 2018
El control de movimiento y posición se aplica tanto a los trajes de los especialistas como a las armas, para una representación lo más precisa posible de los movimientos. Había una pared repleta de armas de diferentes tipos (algunas de ellas, aún no reveladas en el propio juego), todas ellas preparadas para la simulación de combate. El equipo no solo se constituye de los propios especialistas que están prestando sus movimientos a la escena, sino de un equipo aún más numeroso de compañeros con diferentes funciones a la hora de acondicionar la sala y dar seguridad: mediante un sistema de cuerdas y poleas que cubría todo el techo de la instalación, un grupo de compañeros se encargaba de estabilizar con su contrapeso las maniobras aéreas. También había colchonetas y cajas que colocar en puntos estratégicos, en función de las caídas que hubiera que amortiguar.
Por supuesto, nada de eso sería posible sin los técnicos encargados de traducir su espectacular despliegue físico en forma de animaciones para el videojuego. Como curiosidad, a la hora de comenzar a registrar los movimientos, había que configurar la captura de los mismos con los especialistas adoptando frente a las cámaras la clásica posición en T, que tantas veces hemos visto en los videojuegos, ya sea durante su programación o con inesperados bugs.
La repetición y los detalles son la clave del éxito. Desde fuera, resultaba increíble la precisión con la cual se trasladaban los movimientos de los artistas a las animaciones de los personajes; era particularmente sorprendente ver cómo, aún realizando los golpes y acrobacias a una velocidad normal, el programa los registraba a la perfección, incluyendo los puntos de impacto. Es más, al preguntar al Maestro Yang sobre esta cuestión, él mismo nos comentaba que la mejor forma de hacer esta captura de movimientos para que resultase natural (una de las principales obsesiones de Phantom Blade Zero), era representarlo a la velocidad a la que querían que se viera en el juego, no aumentarla o disminuirla de forma artificial. Este hecho añade una capa más de mérito a los increíbles movimientos y animaciones que hemos visto durante la demo que hemos probado: absolutamente todos los ataques que vemos, los han realizado previamente estos especialistas. Un enorme logro de cara a respetar la visión de su director, Soulframe: un homenaje sincero a las artes marciales chinas tradicionales.
Para impregnarnos de la esencia y el espíritu del kung fu, comenzamos una dinámica grupal, en la cual los propios especialistas nos enseñaban una rutina básica de kung fu, que reunía todas las posturas básicas del mismo. La postura y los detalles de los movimientos son muy importantes en las artes marciales, ya que reflejan ese equilibrio y filosofía tan presentes en su filosofía. La combinación de un movimiento fluido y armonioso, pero a la vez enérgico y poderoso, reflejan esa paz entre antagónicos, todo ello en pos de la búsqueda de la armonía interna y externa. Estos conceptos, tan atractivos en la teoría, en la práctica demostraban su dificultad: la memoria de los movimientos, donde cada extremidad tiene una función muy específica, o la exigencia física que requiere el mantenimiento de las posturas en posiciones bajas, fueron al