Guantes eléctricos de ICE causan dolor grave, revela informe militar
Telemundo 49 — Tampa · hace 5 días
Los guantes de descarga eléctrica que los agentes de inmigración estadounidenses pronto podrían usar para controlar a detenidos y manifestantes funcionaron con tanta potencia durante un ejercicio militar que los participantes sintieron un dolor intenso, dejaron de luchar de inmediato y temieron exposiciones adicionales, según un estudio del Ejército que no se había divulgado previamente.
Los líderes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) conocían los hallazgos antes de firmar un contrato de $16.7 millones para comprar 6,000 pares de guantes de descarga eléctrica en agosto, según registros obtenidos por el grupo de vigilancia American Oversight y compartidos con The Associated Press.
Las descargas tuvieron un impacto profundo en empleados del Ejército que desempeñaron el papel de prisioneros de combate durante el ejercicio, que se realizó en la prisión militar de Fort Leavenworth, en Kansas, en octubre de 2024. Los participantes, varios de ellos hombres de gran tamaño, dejaron de resistirse segundos después de que los guardias aplicaran los guantes, y quedaron con “fatiga, dolor y una aprensión excesiva a recibir otra descarga”, concluyó el estudio.
“Después de experimentar los efectos del guante, …los participantes manifestaron que con solo ver el guante era suficiente para que quisieran obedecer”, escribieron los autores.
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Denuncian que los guantes causan dolor y lastiman a las personas
El ICE calificó los guantes como “dispositivos de distracción y desescalada” menos nocivos que otras opciones no letales para someter a inmigrantes o manifestantes alterados. La agencia sostuvo que la obediencia rápida que provocan mantendrá más seguros a los guardias y evitará que los incidentes requieran el uso de fuerza letal.
Pero críticos denuncian que los guantes le dan al ICE otra arma para intimidar y brutalizar a las personas, incluso cuando la agencia está bajo fuego por el uso excesivo de la fuerza que ha dejado una estela de muertes y lesiones en todo el país. Los guantes, señalan, son fáciles de activar, no dejan marca y no se han utilizado ampliamente en entornos fuera de las cárceles. El fabricante advierte que no deben usarse en gente vulnerable como niños, mujeres embarazadas o personas con discapacidad.
“La evaluación militar en los propios archivos del ICE muestra que estos guantes pueden causar ‘dolor intenso’ y forzar la obediencia. No establece que sean seguros”, declaró Chioma Chukwu, directora ejecutiva de American Oversight. “Todos deberían alarmarse de que el ICE se esté preparando para desplegar una herramienta diseñada para infligir, en el mejor de los casos, dolor intenso, sin demostrar que sea segura para las personas que serán sometidas a ella”.
El ICE entregó el estudio y otros documentos a American Oversight como parte de la demanda del grupo, al amparo de la Ley de Libertad de Información, contra la agencia para obtener registros relacionados con su uso de la fuerza.
Guantes eléctricos provocan obediencia “inmediata”, según el estudio
El estudio en la prisión militar evaluó si los guantes podían usarse de manera eficaz para sacar por la fuerza de sus celdas a prisioneros combativos, responder a disturbios en áreas comunes y trasladar a reclusos que no cooperan. Empleados que participaron en simulaciones realizaron varios escenarios con y sin los guantes para medir su impacto, incluidos enfrentamientos violentos en los que los reclusos debían pelear con todas sus fuerzas.
El estudio determinó que los dispositivos “aumentaron la eficiencia” de los equipos que realizaban extracciones forzadas de celdas y respondían a disturbios al reducir la duración de los enfrentamientos físicos, evitar agotamiento de los guardias y prevenir lesiones. No “cambiaron de manera significativa” el tiempo que tomaba controlar a los reclusos durante los traslados escoltados, pero sí requirieron menos esfuerzo.
El guante "aporta un aumento de confianza a los agentes más pequeños o con menos entrenamiento”, concluyó el estudio. “La obediencia del recluso fue inmediata” en comparación con otros métodos, añadió.