Marruecos recibe dos rentas distintas de la misma población sobrante: las remesas y lo que percibe de los países ricos por mantener al “ejército de reserva” en el país. La contención migratoria se ha convertido en una suerte de “exportación” a precio de mercado, ya que cuando hay pánico en Europa, sube el precio que cobran los países como Marruecos. Así, paradójicamente Marruecos cobra por tener emigración y por frenarla¿Los inmigrantes bajan los salarios?
La entrada irregular de decenas de miles de personas en Ceuta ha vuelto a poner el foco en los movimientos migratorios. Sin embargo, el debate público se ha desplazado rápidamente hacia el grado de responsabilidad de las autoridades en el evento y también hacia la gestión de la crisis humanitaria consecuente. Eso ha dejado de lado lo que tiene más importancia estructural: ¿por qué tanta gente trata continuamente de irse de Marruecos y otros países para acceder a España y la Unión Europea?
Según los datos de Frontex, de todas las entradas registradas durante los primeros cinco meses de 2026, el 30% de los inmigrantes procedía de Argelia y el 20% de Marruecos, mientras que el resto venía desde países subsaharianos. Estas cifras cambian cada año, dependiendo de las características de las tres rutas principales hacia España. Lo que no cambia, incluso aunque se endurezcan y militaricen las fronteras, es la pulsión por llegar a territorio europeo. Por ejemplo, de acuerdo con los datos del barómetro árabe para 2024, el 35% de la población marroquí ha considerado migrar, y ese porcentaje sube al 55% entre jóvenes de 18 a 29 años. La pregunta realmente importante es: ¿qué ocurre en un país del que más de la mitad de sus jóvenes plantea irse?
Los salarios bajos de Marruecos
La semana pasada vimos que los modelos más básicos de economía predicen que la enorme diferencia de nivel de desarrollo y, dentro de ella, el diferencial de ingresos y oportunidades laborales, constituye el principal telón de fondo económico de estos movimientos. Si tomamos el PIB por habitante como un indicador del nivel de vida, podemos comparar entre países y mostrar en qué momento temporal tuvo España el “nivel de vida” actual de los principales países emisores de migrantes. Y, como se ve en el siguiente gráfico, Marruecos tiene el PIB por habitante de España en 1967, mientras que Senegal y Gambia se encuentran donde estaba España en 1938 y 1871 respectivamente.
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Se objetará, y con razón, que no es el PIB por habitante en lo que se fijan los migrantes sino, más bien, el diferencial salarial. El problema es que no existen indicadores salariales fiables para la mayoría de los países de origen. No obstante, podemos usar la contabilidad nacional para aproximarnos a algo parecido a un salario medio: la renta por ocupado. Con esos datos, y como podemos ver en el siguiente gráfico, igualmente existe una diferencia considerable. Además, podemos apreciar también que sólo Marruecos parece haber convergido ligeramente en los últimos años con el nivel de referencia de España, que, por otro lado, aparece básicamente estancado para todo el período (1999-2019).
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Con estos datos, podemos resaltar que España tiene un PIB por habitante cinco veces mayor que el de Marruecos, pero su producto por ocupado es solo 3,8 veces mayor. La diferencia está en cuánta gente trabaja, ya que en Marruecos tiene empleo el 31,6% de la población total, frente al 42,5% en España, de modo que a cada trabajador marroquí le toca sostener a bastantes más personas. Eso significa que incluso aunque el trabajo marroquí fuese igual de productivo que el español, su producto tendría que repartirse entre más gente y conduciría a una renta por habitante inferior.
La brecha entre 'lo que se cobra' vuelve a abrirse hasta cuatro veces y media porque en Marruecos la parte del producto que acaba en manos de quien trabaja es más pequeña (48 de cada 100 unidades de valor añadido, frente a 56 en España). En definitiva, el trabajador marroquí no solo produce menos que el español, sino que además se queda con una porción menor de lo que produce. Todas esas condiciones no solo presionan a la baja el salario, sino que justifican la búsqueda de nuevos horizontes con más esperanza; y están a poco