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El genocidio en Gaza, contado por 24 soldados y miembros de la inteligencia israelí: “Los perros se comen los cadáveres”

elDiario.es · hace 12 días
Yuval Abraham y Rachel Szor, dos de los directores de 'No Other Land', compiten por el León de Oro con 'Naza', un documental en el que consiguen testimonios de la masacre por parte de los que la perpetranTodo sobre el Festival de Venecia - El terror de las deportaciones del ICE sacude Venecia en solo 25 minutos

En 1963, la filósofa Hannah Arendt creó el concepto de 'banalidad del mal'. Lo hizo tras acudir al juicio al nazi Adolf Eichmann por crímenes contra la Humanidad. Arendt intentaba entender cómo tantas personas habían participado en el Holocausto. ¿Por qué nadie dijo que no? Había miles de personas trabajando en esa maquinaria que masacraba a los judíos sin decir nada. Guardianes de los campos de concentración, limpiadores, funcionarios… ¿Nadie se negó? Lo que pretendía explicar es que las barbaridades no eran solo cometidas por monstruos, sino que se asentaban en la connivencia de muchas personas de a pie que simplemente, y como explicaron en los juicios, obedecían órdenes.

Es imposible no pensar en la banalidad del mal cuando uno ve Naza, el estremecedor documental de Yuval Abraham y Rachel Szor, cineastas israelíes y parte del cuarteto ganador del Oscar por otro trabajo imprescindible, No Other Land. El filme se ha presentado a competición por el León de Oro en el Festival de Venecia, donde ha dejado muda la sala con una propuesta que desde la austeridad y el periodismo aporta hasta 24 testimonios de soldados y miembros de la inteligencia israelí que narran con frialdad y completa normalidad sus trabajos. Algunos diseñaron inteligencia, otros espiaron, otros dieron el ok a atentados y otros dispararon. Todos sabían lo que hacían. Todos eran parte de un genocidio planificado que incluso llegan a reconocer. “Sí, absolutamente, lo es”, dice una de las personas entrevistadas.

Sus rostros están en penumbra y sus voces, alteradas para que no se les reconozca, pero sus testimonios ponen los pelos de punta. Ellos mismos reconocen que trabajan como si fuera “una factoría” donde lo que pretenden es “borrar Gaza en una escala masiva”. Algunos responsabilizan a toda Palestina del atentado del 7 de octubre, el punto de inflexión en algo que, sin embargo, lleva décadas. Aciertan los directores en ofrecer contexto y remontarse a los años 70, cuando fueron los israelíes los que pusieron las primeras antenas telefónicas en Gaza. Los palestinos no podían construirlas ellos solos, estaba prohibido. ¿El resultado? Un sistema de espionaje y vigilancia mejorado, ahora con modernos software e inteligencia artificial.
































Jonathan Glazer, Rachel Szor, Yuval Abraham y Jim Wilson en Venecia



Es así como mapean cada barrio y como señalan sus objetivos. Una inteligencia artificial localizó a más de 70.000 objetivos. Una de las personas que trabajó en ella reconoce que hay un riesgo de más del 15% de que ese software se equivoque al localizar posibles terroristas. Son muchas posibles víctimas erróneas. No les importa. De hecho, reconocen que buscan un “asesinato masivo” y que el ataque se produce cuando estos están en sus casas. Da igual que haya un bebé, un niño o toda la familia de celebración. Es cuando se encuentra en su domicilio cuando actúan. De hecho, hay una máxima, “cuantos más mejor”.

El título, Naza, hace referencia al número de civiles que se asesinan en cada ataque. Lo que se suele llamar ‘daños colaterales’. Una operación es un 12 Naza, si mueren 12 personas que no eran el objetivo en ella. Los testimonios hablan de las operaciones en las que han trabajado y muestran hasta qué punto han deshumanizado a los palestinos. Para ellos son solo un número. Yuval Abraham, quien realiza las entrevistas, pregunta a varios cuál es el Naza más alto que han vivido. Uno de ellos dice un número terrorífico: 500.

Lo que sorprende, y lo que hace que uno piense en esa banalidad del mal, es que solo un par de ellos se arrepienten. “Si los nazis eran el mal, ¿entonces qu
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