El ‘freno’ a la IA amenaza al salvavidas billonario de la economía mundial tras los aranceles y la guerra de Trump en Irán
elDiario.es · hace 3 días
Una economía "colgada de un chip" hace que la potencial ralentización de las inversiones tecnológicas, que este año podrían superar el billón de dólares, sea un asunto clave para la estabilidad financiera globalEl 'freno' para la IA rompe Silicon Valley y desata una guerra de bandos entre gigantes tecnológicos
¿Es posible accionar el freno de mano en plena carrera global para desarrollar la Inteligencia Artificial (IA) para evitar que un agente renegado ponga a la humanidad al borde de la destrucción? La denuncia apocalíptica de un exinvestigador de Anthropic y OpenAI, dos de las compañías punteras que están liderando esta tecnología, junto con el llamado de los principales CEO del sector a ralentizar la marcha, han puesto a los mercados, los gobiernos y la sociedad civil en alerta. Pero no solo por las consecuencias éticas: también por las económicas.
Las inversiones en IA y tecnología han sido el salvavidas que ha permitido mantener a flote buena parte de la economía mundial, a pesar del conflicto comercial desatado por Donald Trump a su llegada a la Casa Blanca y de las consecuencias de su guerra contra Irán, que promete extenderse al resto de Oriente Medio.
Todas las instituciones internacionales coinciden: las ingentes inversiones destinadas a la carrera por la IA han servido de viento de cola para evitar un golpe económico aún mayor. “La modesta ralentización refleja que los efectos de la guerra en Oriente Medio han sido parcialmente compensados por la aceleración de la demanda en el ciclo tecnológico global, gracias a los avances en la IA y en su adopción”, apuntaba el Fondo Monetario Internacional (FMI) en la última edición de sus Perspectivas Económicas Mundiales, en julio. Un diagnóstico que también hizo la OCDE, que subrayó en su informe de proyecciones que, frente a “la impredecible evolución del conflicto”, “el auge de las inversiones relacionadas con la tecnología y las condiciones financieras y políticas fiscales ampliamente favorables, deberían apoyar el crecimiento a corto plazo”.
Las cifras son inabarcables por su magnitud. Según estimaciones del Banco Mundial, el capex (es decir, el capital destinado a inversión) de Google, Amazon, Meta, Microsoft y Oracle ya se situaba en los 775.000 millones de dólares hasta mayo de este año, prácticamente el doble de la cifra destinada en todo 2025 (412 millones) y muy lejos de los 154 millones que destinaron en 2023, cuando la primera versión de ChatGPT acababa de llegar al mercado. En puridad, estas cifras no se destinan únicamente a la puesta en marcha de modelos de IA, sino que abarcan las cadenas de valor e inversiones en semiconductores, cloud y software.
La consultora McKinsey, en un documento de principios de año, ampliaba este análisis a la taiwanesa TSMC, la mayor compañía de desarrollo de chips y semiconductores del mundo, y a la estadounidense Nvidia. La inversión conjunta, sumando a estos dos gigantes, suponía unos 750.000 millones de dólares a cierre del año pasado. Y la estimación es que este año la cifra podría superar el billón de dólares, en línea con los datos del Banco Mundial.
Un riesgo “triple y encadenado”
Y ahora pensar en si frenar o no la IA puede pinchar ese salvavidas en el que muchos quieren ver una burbuja. La investigadora principal para Economía y Tecnología del Real Instituto Elcano, Judith Arnal, lo resume con una metáfora: la economía está “colgada de un chip”, lo que supone un riesgo “triple y encadenado”: “índices bursátiles que dependen de un puñado de compañías, ahorradores minoristas cada vez más expuestos a ellas y un crecimiento que necesita que esa inversión continúe”.
Las empresas, apunta la experta, ya no son quienes asumen todos los peligros, porque ya no son capaces de hacer frente con sus propios recursos a estas inversiones milmillonarias: “Amazon, Alphabet, Meta, Microsoft, Oracle y NVIDIA han emitido 216.000 millones de dólares en bonos entre enero y agosto, el doble que en todo 2025”, explica a preguntas de elDiario.es. Esta millonaria emisión de deuda extiende el riesgo a los acreedores, en un momento en el que “financiarse sale cada vez más caro, con la Reserva Federal subiendo tipos y el bono estadounidense a 10 años en el entorno del 5%”.
La reacción de las bolsas al posible ‘freno’ fue inmediata, con caídas en índices como el surcoreano Kospi que “mide hoy más el apetito mundial por los chips de IA que la marcha de la economía coreana”, en palabras de la economista del RIEL. Valores españoles vinculados a la industria de los centros de datos, como la constructora ACS o la compañía de renovables Solaria se desplomaron en los mercados y, aunque han recuperado aliento, aún cerraron este viernes por debajo del precio registrado hace una semana.
Sin embargo, tanto la bolsa surcoreana como el índice tecnológico Nasdaq en Nueva York se recuperaban de sus pérdidas del lunes. El departamento de