De Florida a Utah: ¿por qué muchos inmigrantes venezolanos están dejando el Estado del Sol?
Telemundo 49 — Tampa · hace 4 días
Las montañas nevadas que rodean un valle de carreteras amplias y fluidas les recuerdan a los venezolanos recién llegados que los suburbios en expansión al sur de Salt Lake City ofrecen lo que Miami no puede brindar.
Un millón de venezolanos fueron admitidos en Estados Unidos tras cruzar la frontera con México durante una oleada migratoria sin precedentes, pero muchos evitaron irse a Miami y otros lugares tradicionales de inmigrantes y eligieron lugares más pequeños con comunidades menos establecidas, una tendencia detectada en un análisis exclusivo realizado por The Associated Press de datos federales que abarcan desde el otoño de 2018 hasta el verano de 2025.
Estas ciudades y pueblos prometían mejores empleos, viviendas más económicas, menos tráfico y una mejor calidad de vida, ventajas que pesaron más que el atractivo de Florida, con su clima tropical y la facilidad de desenvolverse con sólo el idioma español.
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El trabajo y el pago en Florida, puntos en contra
Enrique Vera, de 32 años, cruzó la frontera en Yuma, Arizona, en 2021, y se dirigió a Miami para instalarse con su madre, quien vivía allí desde hacía seis años. Pero encontró que la situación en Florida era insoportable: “por el trabajo, por las condiciones. El pago era bajo”, dijo a la AP.
Después de menos de dos semanas allí, Vera y su madre aceptaron la invitación de un primo para ir a Utah. En los suburbios del sur, con sus grandes complejos residenciales nuevos y centros comerciales impecables, Vera encontró trabajo en una fábrica, pero no tardó en renunciar para convertir su afición de hornear para sus colegas en un negocio propio. Actualmente emplea a 15 personas —muchas de ellas solicitantes de asilo, al igual que él— en un almacén y dos panaderías.
Utah, conocido por ser un estado relativamente acogedor para los inmigrantes a pesar de sus profundas raíces republicanas y su apoyo al presidente Donald Trump, se convirtió en uno de los principales destinos de los venezolanos que cruzaban la frontera, junto con partes de las zonas metropolitanas de Chicago, Denver, Atlanta, Dallas y Houston, según muestran los datos de la AP. Los venezolanos también se dirigieron a ciudades más pequeñas como Madison, Wisconsin; Albuquerque, Nuevo México; y Savannah, Georgia.
Otros destinos en la mira: Texas, NJ, Massachusetts y Colorado
Es un patrón que se repite en todo Estados Unidos: algunos cubanos evitaron Florida y se establecieron en Louisville, Kentucky, y en Odessa, Texas; los colombianos eligieron las áreas de Boston y Denver, mientras que la opción preferida de los peruanos fue Paterson, Nueva Jersey.
Estas comunidades se han beneficiado por la afluencia de estas personas, pero también han enfrentado dificultades para integrar a los recién llegados.
Los venezolanos destacan por la cantidad tan grande de ellos. Aproximadamente 8 millones —una cuarta parte de la población del país— han huido desde 2014, muchos de ellos a territorio estadounidense. Alrededor de 30.000 —de un millón admitidos en Estados Unidos, según los datos de la AP—, dijeron que se dirigirían directamente a Utah.
La represión migratoria de Trump atemoriza a los inmigrantes
A pesar del crecimiento de su población aquí, apenas se ven banderas venezolanas, calcomanías en los autos o muestras de patriotismo en las concurridas zonas comerciales de Midvale, un suburbio antiguo de unos 40,000 habitantes situado en el cruce de dos autopistas. Los letreros suelen estar en inglés. La comunidad venezolana se ha integrado con la población mayoritariamente blanca a medida que nuevas viviendas, centros comerciales, complejos de oficinas y almacenes han ocupado las laderas antes desiertas para satisfacer la demanda de terrenos más económicos.
La represión migratoria de Trump ha generado miedo y ha hecho menos visibles a los venezolanos desde 2023, el año en que las llegadas alcanzaron su punto máximo, tanto en Utah como en Estados Unidos en general. Todos aquí parecen conocer a alguien que regresó a Venezuela voluntariamente por temor a ser detenido y deportado, o porque perdió su permiso de trabajo.