El falso “efecto llamada”: la paradoja de las críticas de Marruecos y países europeos a España por la regularización de migrantes
elDiario.es · hace 21 días
El propio Marruecos, que se ha sumado a las críticas contra España por la medida, llevó a cabo dos regularizaciones extraordinarias de migrantes en 2014 y 2017, respectivamenteDe Italia a Alemania: cómo buena parte de Europa ha regularizado a migrantes pese a las actuales críticas a España
Son muchos los países que cuentan con población extranjera en situación administrativa irregular dentro de su territorio. La razón es sencilla: en los países de destino de la migración existe un enorme desfase entre la elevada demanda de mano de obra y las muy limitadas vías legales para la migración. Los problemas para cubrir las necesidades de mano de obra tienen un carácter estructural. El envejecimiento de la población autóctona y la difícil cobertura de determinados empleos con trabajadores locales son las principales causas.
Complica la ecuación el escaso uso de mecanismos legales de acceso, residencia y trabajo para personas extranjeras. Las políticas migratorias restrictivas impulsadas por gobiernos temerosos a perder las próximas elecciones y una opinión pública cada vez más contraria a la inmigración dibujan un contexto que dificulta abrir vías legales para la migración. Además, las deportaciones de inmigrantes en situación irregular a sus países de origen (o a terceros países como propone la UE) son jurídica, ética y políticamente muy problemáticas. En términos operativos tampoco son sencillas, puesto que es necesario contar con un país que acepte a las personas deportadas. Esto suele ser una tarea muy compleja y una fuente de tensiones. Además, las normas y convenios internacionales sobre asilo y refugio prohíben expulsar a personas a países no seguros, así como las expulsiones colectivas.
La narrativa falsa del “efecto llamada”
Con la crisis de Ceuta hemos visto una campaña política y mediática que relacionaba la entrada de decenas de miles de personas con la regularización extraordinaria de migrantes llevada a cabo por el Gobierno de España. Lo cierto es que la intensidad, recorrido y destino de los flujos migratorios responde a un conjunto amplio de factores.
Explicar la migración únicamente atendiendo a un factor de atracción (la concesión de permisos temporales de residencia y trabajo en España) es una forma sesgada y simplista de interpretar la realidad
Las explicaciones tradicionales sobre la migración distinguen entre los factores de expulsión (factores negativos en origen, que empujan a las personas a migrar) y factores de atracción (factores positivos en destino, que atraen a los migrantes). También deben considerarse los factores de agencia de los migrantes, como son sus preferencias personales, contactos, recursos económicos, cualificación, aspiraciones y expectativas. No menos importantes son los factores estructurales: el orden económico internacional configurado con un centro que extrae mano de obra a bajo coste procedente de las periferias, los vínculos basados en la herencia colonial y la división internacional del trabajo.
Por tanto, explicar la migración únicamente atendiendo a un factor de atracción (la concesión de permisos temporales de residencia y trabajo en España) es una forma sesgada y simplista de interpretar la realidad. Esto es exactamente lo que hace la muy extendida narrativa del “efecto llamada”. Es una narrativa parcial y errónea porque escoge un factor, lo sobredimensiona e ignora el resto de los factores. También es falsa. Los datos son claros: ningún estudio científico ha podido demostrar una correlación positiva entre las regularizaciones extraordinarias y el aumento de la inmigración. En todos los casos estudiados (por ejemplo, las regularizaciones de España e Italia) tras la aprobación de las regularizaciones, la inmigración continuó con tendencias similares sin experimentar incrementos abruptos.
Marruecos se une a las críticas
Algo particular de la regularización extraordinaria de 2026 es la intensa campaña política y mediática en contra que se ha articulado a nivel global. Todos los líderes de la UE, salvo Francia, Portugal, Irlanda y Luxemburgo, firmaron una carta que señalaba directamente a la regularización extraordinaria como factor de atracción de la inmigración irregular, culpando a España de lo sucedido por su política migratoria. Esta carta ha sido interpretada por muchos como una muestra de la insolidaridad europea, que contrasta con el apoyo europeo brindado a Grecia en 2020 (cuando Turquía usó los flujos migratorios dejando entrar a miles de migrantes y refugiados) o a Polonia en 2021 (tras la instrumentalización de la migración practicada por Bielorrusia). No se responsabilizó a Grecia o a Polonia por las crisis fronterizas, sino a Bielorrusia y a Turquía. En cualquier caso, lo más paradójico es que muchos de los países firmantes de la carta también han llevado a cabo regularizaciones extraordinarias en los últimos años.