España se encamina a una huelga general “a la ofensiva” por el estallido social de la crisis de la vivienda
elDiario.es · hace 1 días
El 11 de noviembre, la población trabajadora está llamada a secundar un paro de 24 horas atípico, impulsado desde la calle, que pide parar el país por el mayor problema social de España La huelga general por la vivienda será el miércoles 11 de noviembre
La primera gran huelga general de España en los últimos 14 años no va a protestar contra una reforma laboral, ni contra recortes de pensiones o la precarización del empleo. Tampoco ha requerido del impulso de los sindicatos para lograr esa llama de movilización que permite su convocatoria, sino que multitudes en todo el país congregadas por el Sindicato de Inquilinas han clamado en las calles “¡a la huelga general!” a las organizaciones de trabajadores. Es una huelga atípica, resultado de un estallido social, del mayor problema del país que día a día ha ido lastrando en silencio a millones de personas, pero que dinamitó con una chispa. Esa chispa tiene nombre y apellidos: Maricarmen Abascal Martín.
Desahuciada en camilla a sus 87 años, la expulsión de Maricarmen de su hogar de toda una vida se convirtió en la gota que colmó un vaso de malestar social acumulado desde hace años por el aumento sostenido del precio de la vivienda. Especialmente, de los alquileres. El hartazgo de la población de un mercado –a menudo desbocado– que negocia con un bien de primera necesidad: una casa para vivir.
Y “la chispa” que saltó con esta dura imagen de lo que es un desahucio, de las vidas detrás de esa palabra, se inflamó de manera definitiva cuando el Gobierno llevó de urgencia al Parlamento dos decretos de vivienda con varias medidas para limitar la especulación y evitar la expulsión de personas vulnerables y la derecha de PP, Vox y Junts los tumbaron. “Vergüenza”, gritaban cientos de personas fuera del Congreso. Pero también “huelga general”.
Porque el ‘basta ya’ de la crisis de la vivienda tomó las calles de manera masiva, incluso replicando las acampadas del 15M en plazas tan simbólicas como la Puerta del Sol de Madrid. Pero exigía más. “Que no haya ni una Maricarmen más”, gritaban. Un cambio real.
En este contexto, Pedro Sánchez ha dado el paso político de adelantar las elecciones generales, y los sindicatos han abrazado la reclamación social de un paro general por la vivienda, que será el miércoles 11 de noviembre y que ha logrado la unión de las centrales mayoritarias de trabajadores (CCOO y UGT), claves para que una iniciativa así pueda tener músculo en todo el país, así como otras muchas organizaciones más minoritarias (CGT, Cobas, Solidaridad Obrera) y sindicatos regionales de gran peso (CIG, ELA, LAB), entre otras.
Será una huelga general con un gobierno saliente y elecciones generales en unos días, otra anomalía más de este paro atípico. En la patronal, critican que es una huelga “política” y, por ello, que puede ser ilegal (algo que choca con multitud de precedentes de paros “mixtos”, con carga política pero también laboral, algunos avalados por la justicia). En cualquier caso, los empresarios la consideran ilegítima, por afectar a su actividad cuando consideran que no son parte del problema y que, de hecho, también lo sufren, especialmente los pequeños empresarios y autónomos.
Frente a quienes intentan situar a los “culpables” de este paro en un pequeño grupo (como la oposición política), los convocantes sostienen que a la huelga que no le faltan responsables ni agentes interpelados. Lo son todos aquellos con capacidad de acción ante el problema de la vivienda. Y son muchos, desde el próximo Gobierno, las fuerzas políticas que concurren a las elecciones y sus representantes que se sentarán en el Parlamento, así como las administraciones de las Comunidades Autónomas y los poderes económicos y empresariales. También, “este Gobierno, por arrastrar los pies” con el problema de la vivienda, denuncian en el Sindicato de Inquilinas.
“En general, en democracia las huelgas generales se han convocado para frenar ataques, para defendernos. Hoy estamos ante una huelga general a la ofensiva, como sucede en la negociación colectiva, para situar en las negociaciones las reivindicaciones de los trabajadores. Es diferente, heterodoxa, que interpela a mucha gente, al gobierno actual, al posible gobierno futuro, a las comunidades autónomas, pero claramente también a las organizaciones empresariales”, analiza Carlos Gutiérrez, de la secretaría de Estudios de CCOO.
Conversaciones sobre la huelga “desde marzo”
Aunque la huelga general del 11-N se ha precipitado por el contexto, no es una improvisación ni surge de la nada en las últimas semanas, precisan desde el Sindicato de Inquilinas y los sindicatos mayoritarios.
Si Maricarmen no hubiera sido desahuciada, seguramente no habría una huelga general en España el próximo 11 de noviembre, ni unas elecciones el 29. Y, lo que es mucho más doloroso, tal vez no estaría hoy muerta. Sin duda, no habría fallecid