¿Se le irá a hacer agua el negocio del agua? El gobernador jalisciense de Movimiento Ciudadano, Pablo Lemus, hacía preparativos para dar el golpe del sexenio. Había solicitado al Congreso local autorización para contraer una deuda por 200 millones de pesos para llevar a cabo –supuestamente– obras de infraestructura que incluían el acueducto Guadalajara-Chapala. Al parecer –es sospechosismo– hubo manos que contribuyeron a que el líquido saliera más sucio, a fin de que la gente subiera el tono de su insatisfacción y entonces el gobernador aparecería como el salvador con su plan de 200 millones. Sólo que las cosas se salieron de control y ordenó a la policía que reprimiera a los inconformes con golpes y gases lacrimógenos. La presidenta Sheinbaum expresó su condena al uso de la fuerza –ella viene de un movimiento que sufrió muchas represiones– y se pronunció por una respuesta al problema del agua que no implique la privatización, con la intervención de la Comisión Nacional del Agua.