En la Expo Prado, vidriera máxima de la ganadería nacional, detrás de casi todos los animales que desfilan en las pistas de calificaciones y principalmente en los Grandes Campeones, siempre hay una historia que a simple vista no se ve. Es la historia del semen, de los embriones, de las vacas donantes y de las receptoras que gestan terneros que no llevan su sangre. Una cadena biotecnológica que, según quienes trabajan en ella, crece año a año y empieza a salir de la punta de la pirámide para llegar a productores que hasta hace poco la veían lejana. Santiago Pereira Campomar, director de laboratorio In Vitro, explicó que la biotecnología reproductiva dejó de ser un lujo de las cabañas y cómo se reparte hoy la genética de una Gran Campeona entre los productores y porque actualmente “es una inversión, sin lugar a dudas”.