Elecciones en Rusia: por qué le importan a Putin unos comicios que todo el mundo asume que están amañados
elDiario.es · hace 5 días
El Kremlin busca legitimarse en medio del malestar social y la fatiga de la guerra e incrementa la presión sobre los candidatos opositores populares y los sectores pacifistasCómo Rusia usa la lucha contra el terrorismo para eliminar la disidencia: “Será el año con más condenas de la historia del código penal”
Partidos vetados, candidatos descalificados y debates con todos los atriles vacíos. Desde este viernes y hasta el domingo los rusos votan para renovar el Parlamento en las primeras elecciones legislativas en tiempos de guerra, las primeras en las que participan los territorios ucranianos ocupados. Unos comicios sin garantías, manipulados por el Kremlin, en que se da por descontada la aplastante victoria de la formación de Vladímir Putin, Rusia Unida, y que, pese a todo, preocupan al presidente ruso hasta el punto de haberse visto obligado a entrar en campaña.
Ninguna de las fuerzas de la llamada oposición sistémica que se enfrentan al partido gobernante cuestiona la invasión de Ucrania, sino que todas forman parte del juego político ruso y contribuyen a legitimar el régimen. Ahora bien, en un contexto de malestar social por los problemas económicos, los bloqueos de Internet y el cansancio del conflicto, el sistema intenta evitar cualquier amenaza y procura que el trámite pase sin pena ni gloria.
En un contexto de malestar social por los problemas económicos, los bloqueos de Internet y el cansancio del conflicto, el sistema intenta evitar cualquier amenaza y procura que el trámite pase sin pena ni gloria
Para conseguirlo, la Justicia ha dejado fuera de la carrera electoral al único partido pacifista que había sido registrado inicialmente, Yábloko, y ha eliminado a algunos de los candidatos más populares del Partido Comunista, visto por algunos sectores como la principal alternativa realista a Rusia Unida. Ante este escenario, la oposición antibelicista se debate entre el boicot, el voto nulo y el voto útil.
Todas estas medidas serán insuficientes para impedir que el partido de Putin revalide e incluso amplíe la supermayoría constitucional en la Duma durante cinco años más, gracias a la opacidad del voto electrónico, la movilización de los grupos más leales, el uso de candidatos fantasma y otros ejemplos de juego sucio.
Una bandera con la cara del presidente ruso, Vladímir Putin, y los mensajes "¡por la patria!", "¡por la soberanía!" y "¡por Putin!" onde en Moscú el 15 de septiembre.
“Un teatro político”
Según los expertos, por mucho que pueda parecer contradictorio en un Estado autoritario, Rusia es un país muy legalista y Putin, un presidente que se afana en fundamentar su poder en la ley, aunque esté redactada siguiendo sus designios y aplicada de manera arbitraria.
El analista Dan Storyev, autor del libro How to Survive Authoritarianism, explica a elDiario.es que el líder ruso intenta no romper con los orígenes de la democracia de los años 90, a la vez que busca proyectar “una fachada” de credibilidad para el público mundial y para el público interno.
“Esto no son unas elecciones reales, sino que lo llamamos actividades electorales”, dice Storyev. “Es una especie de teatro político glorificado que se hace para apuntalar el poder del Estado, consolidar su legitimidad y rendir homenaje al legado del pasado”.
Esto no son unas elecciones reales, sino una especie de teatro político glorificado que se hace para apuntalar el poder del Estado, consolidar su legitimidad y rendir homenaje al legado del pasado
Dan Storyev
— Analista y autor del libro 'How to Survive Authoritarianism'
En este sentido, el politólogo Mijail Komin, investigador del Centro de Análisis de Política Europea (CEPA), sostiene en declaraciones a este diario que, “aunqu