Editorial: Guadalajara: aguas inmundas y represión
La Jornada · hace 13 h
La grave crisis de desabasto y contaminación del agua potable en los municipios conurbados de la capital jalisciense (Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá), que ha venido gestándose desde hace años, se agudizó hace unos meses, cuando los habitantes empezaron a recibir en sus domicilios un líquido maloliente y contaminado por sustancias orgánicas e inorgánicas. Tal situación ha desembocado en movilizaciones ciudadanas de protesta, la más reciente de las cuales derivó en violentos enfrentamientos en las inmediaciones de la Casa Jalisco que dejaron un saldo de 59 lesionados –entre manifestantes y efectivos policiales– y 39 detenidos, según cifras de las autoridades. Las provocaciones de algunos fueron brutalmente respondidas con una represión generalizada: gases lacrimógenos, bastones y chorros de agua empleados sin ningún discernimiento.