Escritor denuncia "Safaris Humanos" en Sarajevo sin pruebas documentales
elDiario.es · hace 13 h
El escritor Ezio Gavazzeni publica un libro en el que recoge las pesquisas que le llevaron a denunciar ante la Fiscalía de Milán a tres civiles que, supuestamente, habrían pagado para hacer de francotiradores en la guerra de BosniaLa fiscalía de Milán investiga los 'safaris de la muerte' de italianos a Sarajevo para matar civiles durante la guerra de los 90
La ciudad de Sarajevo (Bosnia) vivió entre 1992 y 1996 con francotiradores apostados en sus colinas, que disparaban sin miramientos a cualquier persona que saliera de su casa. Se estima que 12.000 personas fueron abatidas y 50.000 resultaron heridas durante el asedio más largo que ha sufrido jamás una urbe en la historia moderna.
Justo cuando estaban a punto de cumplirse 30 años del fin del sitio, el mundo volvió a mirar hacia Sarajevo. El motivo era que el escritor italiano Ezio Gavazzeni llevó en noviembre de 2025 una investigación ante la Fiscalía de Milán en la que aseguraba que a los soldados del ejército serbio se sumaron los llamados “francotiradores de fin de semana”, personas ricas que habrían pagado elevadas sumas de dinero para desplazarse al frente y disparar a matar. Dice haber identificado a tres de los supuestos tiradores.
El escritor, que ahora ha concentrado sus cuatro años de investigación en el libro Safaris Humanos (Península, 2026), apunta a una “organización estructurada” que apostó en las colinas bosnias mayoritariamente a italianos, pero también a personas de otras nacionalidades, entre ellas españoles. Esa afirmación conmocionó al mundo, pero también surgieron preguntas.
El mismo Gavazzeni afirma que la presencia de francotiradores civiles era algo que “todo el mundo en Sarajevo sabía”. Tanto que, en 1995, el Corriere della Sera recogió las palabras de un miembro del Tribunal Permanente de los Pueblos que así lo afirmaba. Ese mismo año, el periódico local de Florencia, Nazione, informó sobre el asunto, pero sin repercusión. Un bombero voluntario estadounidense que sirvió en Bosnia también declaró sobre la presencia de extranjeros ante el Tribunal Penal para la antigua Yugoslavia, en 2007. En 2014 se publicó una novela y en 2022 un documental. ¿Por qué, si era tan vox populi nadie inició nunca una investigación?.
“Parece que los magistrados no leen la prensa”, ironiza Gavazzeni en una entrevista con elDiario.es. A él también le asaltó la misma pregunta cuando se enteró del fenómeno a través del documental. El problema principal es que se trata de algo que habría sucedido hace más de treinta años y, por tanto, es difícil comprobar los rumores. Y lo que es más importante: tampoco nadie de los que alzó la voz antes que el escritor encontró ninguna evidencia para sustentarlo.
Como ellos, Gavazenni ha pavimentado una investigación sólo con fuentes más o menos directas. No hay ninguna prueba, contrato o documento que sustente los hechos ni las acusaciones a los supuestos perpetradores. Pero para Gavazzeni eso no es un problema. “Esta investigación, como todas las investigaciones periodísticas, se ha hecho con testimonios. A no ser que tengas una suerte enorme, no das con documentos. En esta pasa eso: no hay documentos, sólo tenemos fuentes”, opina.
Pero la justicia sí necesita estas pruebas antes de juzgar y, en caso de considerarlo necesario, condenar a las personas señaladas. Para ello, una vez más, Gavazzeni mira a la diosa fortuna. Y a los “superpoderes” de la Fiscalía. Estos son la potestad para intervenir comunicaciones, realizar registros domiciliarios y colocar dispositivos de escucha. “Tenemos que confiar que todas estas cosas juntas den resultado”, confía el escritor.
Por el momento, los registros no han aportado nada. Ningún documento, recuerdo o ‘trofeo’ como los que los cazadores suelen llevarse de sus presas. En el caso de Sarajevo, Gavazzeni sostiene que los francotiradores atesoraban balas con marcas de pintura para identificar el número, la edad y el género de las víctimas de ese fin de semana. Pero no se ha hallado nada en los domicilios de las personas señaladas por el escritor. “Si yo fuera uno de esos cazadores, a la que salió la noticia de la investigación, habría tirado los casquillos”, sostiene.
Por otro lado, espera que esa cautela se acabara en el momento en que recibieron la citación ante la Justicia. “Ojalá entraran en pánico y escribieran o contactaran con gente”, responde, a preguntas de este medio. Con todo, Gavazzeni se muestra seguro de sus pesquisas y apunta a que los testimonios con los que cuenta en el libro “prueban rotundamente” sus hipótesis. “Tenía la obligación de ponerlo en conocimiento de la Justicia. Ahora son ellos los que deben seguir”, explica.
Por ahora, la Fiscalía de Milán sigue investigando. La decisión sobre si abre una causa se debería haber tomado a los seis meses de presentar la demanda, pero ya ha pedido dos prórrogas (de seis meses cada una) para seguir