Desafío final para la marca Seat tras 40 agitados años en Volkswagen
elDiario.es · hace 18 días
El último capítulo de la marca Seat, creada hace 76 años en Barcelona, puede ser la decisión del consejo de administración de Volkswagen de sacrificarla para impulsar Cupra después de cuatro décadas de amor y odio con los máximos directivos del grupo alemánEl plan de 100.000 despidos de Volkswagen afronta una semana clave en medio de presiones y protestas
En las instalaciones de Seat, una placa conmemora la entrada de la compañía española en el Grupo Volkswagen en 1986. Como recuerda el texto, en castellano y en alemán, en aquel momento, en que Volkswagen salió al rescate de una compañía huérfana tras el portazo de Fiat, era presidente Carl Hahn, un directivo que se enamoró de Seat pese a la oposición de algunos miembros de su equipo.
Cuarenta años después y tras una agitada relación marcada por muestras de amor y odio, la marca Seat afronta el que puede ser su último capítulo debido a los planes de Oliver Blume y su equipo de sacrificar la histórica enseña española para concentrar los esfuerzos en la exitosa Cupra, según ha publicado la prensa alemana. La decisión en el consejo de administración de este viernes puede marcar la cuenta atrás de la marca hasta 2029, lo que ha generado el rechazo frontal de los sindicatos.
Seat lleva años demostrando que puede ser rentable, aunque también ha atravesado duros periodos marcados por las pérdidas y las inyecciones de Volkswagen para tapar agujeros. Pero en el actual contexto de intentar recuperar y maximizar la rentabilidad perdida del conjunto del grupo alemán, la apuesta de centrar en la marca Cupra, que ya vende más coches que Seat y aporta más margen de ganancias por cada vehículo y con una electrificación creciente.
Los alemanes llegan a la Zona Franca
La historia moderna de Seat comienza, en realidad, unos años antes. En 1982, Volkswagen firmó un acuerdo para convertirse en socio industrial y comercial de la compañía española, entonces todavía bajo la órbita del Instituto Nacional de Industria (INI). La marca necesitaba salir del pozo en el que había caído después de romper con Fiat, y Volkswagen necesitaba capacidad productiva. El entendimiento permitió fabricar modelos alemanes en España mientras Seat mantenía su propia gama. Era la época en la que nació el Seat Ibiza, el modelo más vendido en la historia de la marca con más de seis millones de unidades.
Carl Hahn (Izquierda, presidente de VW) y Carlos Bustelo (presidente del INI) en la firma del primer acuerdo con Seat en 1982
Fue una relación de conveniencia que acabó transformándose en matrimonio. En 1986, Volkswagen adquirió el 75% de Seat y, posteriormente, elevó su participación hasta prácticamente el 100%. La operación cambió para siempre el destino de la empresa. Ese mismo año arrancaba una nueva etapa que acabaría llevando a Seat desde las instalaciones de la Zona Franca hasta la moderna fábrica de Martorell, cuya construcción comenzó en 1989.
El desembarco alemán tuvo, sin embargo, una historia de luces y sombras. Carl Hahn, presidente de Volkswagen entre 1982 y 1993, fue uno de los grandes valedores de Seat. Había quedado impresionado por la capacidad de la compañía española para resolver problemas con pocos recursos y, especialmente, por el talento que había detrás del Ibiza. El propio Hahn llegó a retrasar su viaje de regreso a Alemania para probar los primeros prototipos del modelo que acabaría convirtiéndose en uno de los grandes iconos de Seat.
El Ibiza fue, además, mucho más que un coche. Fue la prueba de que Seat podía dejar atrás su dependencia de Fiat y construir una identidad propia. Diseñado por Giorgetto Giugiaro y equipado inicialmente con motores desarrollados por Porsche, nació en 1984 como el primer Seat concebido como un producto original de la nueva etapa. Dos años después, Volkswagen decidió tomar la mayoría del capital.
A partir de ahí comenzó una transformación industrial de enorme m