La línea de alta velocidad ha sido la joya de la corona en España durante muchos años. Era un motivo de orgullo que un tren conectara Córdoba, Sevilla o Málaga con Madrid en apenas dos horas y con una puntualidad británica en la salida y la llegada. Y con Barcelona en menos de cinco horas. De centro a centro de la ciudad. La falta de mantenimiento y conservación , sin embargo, en las infraestructuras y en el material rodante ha convertido subirse en un tren de alta velocidad en deshojar una margarita. Una suerte de incertidumbre sobre si saldrá o no en hora. Si se parará o no en mitad de la nada. O con cuánto tiempo de retraso llegará... Ver Más