Decenas de niños y mujeres migrantes, abandonados a las puertas de dos centros de acogida del Gobierno en Ceuta: "Nos tienen aisladas"
elDiario.es · hace 12 días
Algunas de las mujeres están embarazadas y ninguna recibe asistencia. Tienen poca comida y agua, han sufrido desmayos y todas se preguntan desesperadas: “¿Qué va a pasar con nosotras?”El rechazo del Gobierno a los traslados de migrantes a la península y la falta de plazas de acogida prolongan la crisis humanitaria en Ceuta
Una trenza a medias. Un pelo desenfadado que añora el cuidado. Una joven maquillada para ocultar la tristeza. Una madre que mira a su hija correr colina abajo y que, como madre, también la regaña. Un padre que camina todos los días de la mano de sus dos hijos para buscar un lugar donde ducharse y comer, si es que les dejan, porque esa posibilidad depende de la presencia de cordones militares en la zona, que en ocasiones impiden su salida a otras zonas de la ciudad.
Decenas de niños y mujeres, algunas embarazadas, malviven desde hace semanas en condiciones de insalubridad y sin apenas atención a las puertas de dos centros de acogida estatales en Ceuta, donde esperan desde hace 15 días un techo bajo el que dormir.
Hind, de 23 años, está tumbada sobre una montaña de mantas improvisada y bajo la lona que resguarda de posibles lluvias. Enseña sus piernas y brazos con marcas de picaduras de mosquitos. “Hace unos días vimos una serpiente, también hay escorpiones. Por las noches no dormimos del miedo”, explica a este medio. La joven cruzó a Ceuta a nado el pasado 30 de julio y, aunque es originaria de Casablanca, tenía claro que debía de salir de su ciudad, y de Marruecos, como fuera.
“Nos dijeron que podíamos entrar a dormir en el recinto que han preparado en el centro ecuestre. Muchas de las chicas lo consiguieron. Nosotras no y aquí estamos desde hace 15 días
Joven de 23 años originaria de Casablanca
La joven trabajaba como maquilladora y asegura que la vida se ha encarecido y que el salario que recibe no es suficiente para poder vivir. Huye del maltrato recibido por su hermano, cuenta, pero no se siente protegida: “Cuando mi hermano se enteró de que tenía novio, me pegaba todos los días”, relata. En su móvil, un álbum esconde fotografías de las agresiones, sus pesadillas, y que titula: ‘Violencia familiar’.
“Nos dijeron que podíamos entrar a dormir en el recinto que han preparado en el centro ecuestre. Muchas de estas chicas (señala a algunas que bajan del centro con un collar azul sobre sus cuellos) lo consiguieron. Nosotras no y aquí estamos desde hace 15 días. Sin noticias”, explica la joven de Casablanca.
El Ministerio de Inclusión, del que depende el centro destinado a mujeres gestionado por la ONG Sur Acoge así como el CETI, no ha respondido a las preguntas de elDiario.es sobre las razones que hacen que decenas de mujeres y menores se encuentren a las puertas de dos centros estatales sin apenas atención.
Yamila, de 75 años, tras conseguir unos cartones para dormir a la intemperie, más de un mes después de haber llegado a Ceuta.
Yamilla (nombre ficticio) arrastra un carro lleno de mantas y ropa que ha ido encontrando por la calle a lo largo del último mes. Tiene 75 años y acaba de llegar a este punto de Ceuta para buscar cobijo. “¿Sabes dónde puedo encontrar cartones?”, pregunta a una de las mujeres más jóvenes que se encuentran acampadas. Le señalan que al final de la cuesta, la anciana la baja y, al poco tiempo, vuelve cargada con los cartones que serán su cama.
Su hijo se llama Mohammed y no ha vuelto a verlo ni a saber nada de él desde el pasado 30 de julio, el día que ambos cruzaron a nado hacia Ceuta. “Nos separamos , no lo he vuelto a ver y desde entonces ya no sé nada de él”, explica entre lagrimas. Yamilla no tiene teléfono móvil para contactarle y, cuando se le ha ofrecido uno, apenas recuerda el número de teléfono de su hijo. “Lo tenía anotado en un papel, pero se me