Creía que era la mejor espada del cine, pero 40 años después sé que es el peor invento de la historia de la fantasía épica
3DJuegos · hace 1 h
Si en alguna ocasión tienes la oportunidad de charlar sobre Cromwell, el rey de los bárbaros (The Sword and the Sorcerer), lo que no es muy normal, coincidimos en que fue el primer espabilado que se subió al carro de Conan el bárbaro. A lo mejor hay que estar muy metido en el tema de la espada y brujería, de la fantasía épica, para acordarse siquiera de esta peli de Albert Pyun, pero el caso es que llegó a los cines estadounidenses el 23 de abril de 1982 y la de John Milius el 14 de mayo. Tres semanas de ventaja que fueron clave.
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Cromwel es una de esas deleznables joyas del cine de espada y brujería de los años 80 que asentaron un reino de éxito en edad escolar en los videoclubs de barrio. Dirigida por Albert Pyun y protagonizada por Lee Horsley, la película sigue a Talon, un guerrero convertido en mercenario que regresa a su tierra para enfrentarse al tirano Cromwell, responsable de la muerte de su familia y de la conquista de su reino. Una propuesta inspiradísima, como veis. Con espadas mágicas, hechiceros, monstruos, algún pezoncillo y mucha aventura de fantasía, no pretende reinventar el género, sino ofrecer una buena ración de bárbaros, sangre y diversión ochentera.
Todos la recordamos como la imitación de Conan, y lo cierto es que llegó a los cines antesConan se había rodado en España a lo largo de 1981 con el musculoso y aceitado Arnold Schwarzenegger de por medio y toda la maquinaria de Universal empujando para hacer de aquello un éxito de taquilla. Así que era el acontecimiento que los fans del cine de aventuras y de todo este tipo de cine mazmorrero esperaba. Pero los productores de Cromwell estuvieron listos y rápidos y adelantaron a Conan por la izquierda con una producción mucho más humilde que permitió un rodaje rápido y un estreno vertiginoso. Su fin de semana de estreno se llevó 1,7 millones de dólares y el segundo puesto de la taquilla americana aquel fin de semana, que para una producción sin estrellas, sin estudio grande y sin un solo motivo de antemano para verla, es algo destacable. Lo que pasó después con el género, eso sí, ya fue cosa de Milius.
La espada de tres hojas disparables es la idea más molona del mundo hasta que te paras a pensarloEl protagonista se llama Talon, lo interpreta el televisivo Lee Horsley con una sonrisa permanente de golfo simpático, y lleva una espada de tres hojas paralelas de las cuales dos se pueden disparar como proyectiles. Si con 11 años eso no te vuela la cabeza es que estás muerto por dentro. Yo cuando vi aquello de chaval me pareció la releche de molona. Uno crecía con la espada de Excalibur y la espada atlante de Conan, cosas serias, pesadas, por un lado, y por el otro los sables de luz de Star Wars, y esto caía en un terreno intermedio que resultaba fascinante. De pronto aparecía un tío blandiendo semejante artefacto y te dejaba loco, y sí ya sé lo que estáis pensando, pero sigo hablando de la espada de tres hojas de Cromwell. Era el equivalente bárbaro de la navaja suiza que todos queríamos para nuestras aventuras. Nadie a esa edad se plantea si un arma es práctica o si es un auténtico despropósito. Esta, es un despropósito, obvio.
Aquí viene lo bonito, porque basta con pensarlo dos segundos para que semejante invento se desmorone. Talon dispara una hoja y se queda con dos. Dispara la segunda y se queda con una espada normal, más estrecha y peor equilibrada que la que tenía al principio, después de haber regalado dos tercios de su propio armamento al enemigo. El cómo funciona el mecanismo que eyecta las espadas, ya si eso, tal. Es un arma diseñada para empeorar cada vez que la usas, que es justo lo contrario de lo que a uno le gustaría que pasara cuando se está pegando con un orco o algo así, ¿no?
Cuatro millones contra veinte
Los números de esta historia son incluso mejores que la historia. Conan el bárbaro costó 20 millones de dólares y recaudó 39,5 en Estados Unidos y 68,8 en el mundo. Pelotazo indiscutible. Cromwell costó 4 y se llevó 36,7 solo en el mercado americano. Es decir, que la peli de la espada imposible recaudó en Estados Unidos casi exactamente lo mismo que la de Schwarzenegger costando la quinta parte. Otro pelotazo, especialmente si eres el productor.
La peli de la espada imposible recaudó en Estados Unidos casi exactamente lo mismo que la de Schwarzenegger costando la quinta parte
Lo que vino después estaba cantado. En agosto de 1982 llegaba El señor de las bestias y en 1983 Roger Corman ponía en marcha Deathstalker con medio millón de dólares reales que su publicidad inflaba hasta unos imaginativos 2,5 millones que nadie parecía especialmente interesado en explicar dónde estaban, pero es