El bautizado como '15-M de la Vivienda', que mantiene tomada la madrileña Puerta del Sol y ha devuelto las tiendas de campaña al centro de las ciudades españolas, esconde una estructura de poder que está lejos de la aparente espontaneidad ciudadana. Los sindicatos de inquilinos que abanderan las protestas están controlados por perfiles vinculados a la izquierda antisistema y a partidos comunistas que demonizan a los caseros, atacan «la explotación capitalista del suelo» e incluso ponen en jaque la propia existencia de la propiedad privada. Con un olfato indudable para leer el momento, estas plataformas utilizaron como catalizador el mediático desahucio de Maricarmen Abascal, la vecina de 87 años con renta antigua expulsada en camilla de la casa del barrio... Ver Más