Cómo funciona la maquinaria de ejecuciones en Irán y cómo el Gobierno esconde su alcance
elDiario.es · hace 4 días
De la opacidad en las cifras a la división falsa entre ejecuciones políticas y ejecuciones por delitos comunes, los expertos sostienen que la maquinaria de la pena de muerte es un pilar estratégico del régimen para atemorizar al puebloLa misión de la ONU señala a EEUU por crímenes de guerra y a Irán por crímenes de lesa humanidad
Septiembre de 1988. Había ido con mi familia a Gohardasht, una zona de Karaj donde vivía la mayor parte de la familia de mi padre. Las vacaciones de verano estaban terminando y los niños queríamos aprovechar los últimos días. Una de nuestras diversiones era un pequeño parque de atracciones cerca de la tristemente célebre cárcel de Gohardasht, con una gran noria en el centro. Al atardecer de un día entre semana, el parque estaba casi vacío. Corrimos hacia la noria para subirnos y ver la ciudad desde arriba. Pero la noria no funcionaba: la habían apagado. Mi madre le pidió al encargado que la encendiera, pero el hombre dijo que había una orden de la policía municipal para que la noria no funcionara durante un tiempo. Nos pareció extraño el parque vacío, la atracción apagada y volvimos a casa decepcionados.
Años después entendí el motivo de aquel apagón. Esos mismos días, en la cárcel de Gohardasht, estaban fusilando a los opositores del régimen. Desde la noria se veía la cárcel desde arriba; el régimen no quería que ningún ojo presenciara su crimen. Hoy, en la medida de lo posible, sigue queriendo tapar la verdad.
Han pasado casi cuatro décadas desde aquel verano. Pero hoy, en el Irán de 2026, aquel recuerdo silencioso ha vuelto a cobrar vida esta vez no con el silencio de un parque de atracciones, sino con una máquina que ha vuelto a ponerse en marcha y que ha arrebatado la paz a miles de familias.
La frontera que no existe
Conozco a Maryam Mirza, periodista que documenta casos políticos y de seguridad, desde hace años, desde la época en que trabajaba en la revista Zanan (Mujeres) en Irán y ya entonces se preocupaba por los problemas sociales. Salió de Irán tras las elecciones de 2009 y desde entonces vive en Europa. El día que habíamos quedado para hablar, leí en las noticias que en Lyon, la ciudad donde ella lleva años viviendo, se había desatado una tormenta muy fuerte. Pensé que esa tormenta era una imagen apropiada del estado de ánimo de quienes, lejos de Irán, siguen cada día las noticias de ejecuciones y represión.
En los informes oficiales y en buena parte de la cobertura mediática, las ejecuciones en Irán se dividen en dos categorías: las “políticas” que atraen la atención mundial y las de “narcotráfico” o “delitos comunes”, que se ejecutan en silencio. Mirza, que a lo largo de la conversación responde con la precisión de una periodista que lleva años siguiendo este asunto, rechaza esa distinción: “Creo que se puede pensar el motivo del aumento de todas estas ejecuciones de manera conjunta, porque en realidad todas aumentan con un mismo objetivo: sembrar terror y pánico”.
Una mujer protesta por las ejecuciones de manifestantes en Irán delante de la embajada iraní en Ciudad de México, en diciembre de 2022.
Esto va más allá de un simple detalle estadístico. Amiri-Moghaddam, director de Iran Human Rights, describe la proporción de ejecuciones por cargos de seguridad como “una cifra pequeña”. El informe anual de Iran Human Rights de 2024 indica que solo 31 personas, menos del tres por ciento del total de ejecuciones de ese año, fueron ejecutadas por cargos de seguridad: entre ellos, moharebeh (“guerra contra Dios”) y efsad-e fel-arz (“corrupción en la Tierra”), dos categorías de vaga definición que la justicia iraní usa habitualmente contra opositores políticos, frente a 419 personas (43%) ejecutadas por homicidio. Los datos completos y definitivos de este año todavía no se han publicado, pero es precisamente esa pequeñez relativa la que revela el peligro de la clasificación oficial entre “político” y “común”: c