El 'Cinema Paradiso' de Madrid que sobrevive a lo Times Square: "Era la única forma de no convertirse en otro Zara"
elDiario.es · hace 10 días
Los Cines Callao han conseguido cumplir 100 años entre grandes pantallas LED, publicidad viva y exclusivas premieres que atraen a sus instalaciones a parte de Hollywood y el cine patrio. La sala de proyecciones, que se estrenó en 1926 con una película de Armand Guerra, se ha expandido hasta ser "la guinda de las marcas"EL RETROVISOR - Los barquilleros, el dulce oficio con más de cuatro siglos de historia que sobrevive en el Madrid de las verbenas
Su primer recuerdo en el cine es el de un niño jugando a esconderse entre las butacas. Cuando era pequeño, el padre de Josué Reyzábal (Madrid, 1980) lo llevaba a la sala principal y él se quedaba sentado al lado, divirtiéndose con el proyeccionista y unos muñecos o acompañando a la familia mientras oía anécdotas de aquel lugar. Ahora es un adulto y se ha convertido en “otro eslabón más de la cadena”, como él mismo repite en varias ocasiones. Desde que lo nombraron consejero delegado de los Cines Callao y se convirtió en copropietario del negocio junto con su madre y su hermana, parece tener cada vez más claro que estos 100 años de historia ya no caben en un solo auditorio.
Si alguien rodea hoy el emblemático edificio junto a la Gran Vía de Madrid, y observa su estructura, aún puede viajar a aquel cinematógrafo que un siglo se estrenaba con una película de cine mudo. Era Luis Candelas, el bandido de Madrid, un filme de Armand Guerra sobre un bandolero de Lavapiés. Con él se inauguró un nuevo portal a otros mundos, en un momento en el que las historias sonoras aún no habían llegado a la gran pantalla española y el país vivía bajo una dictadura, la de Miguel Primo de Rivera. La imagen actual es muy diferente: su fachada art decó se mantiene, pero el negocio del cine se ha extendido a toda una plaza integrada en un paisaje de pantallas LED, anuncios de grandes compañías y macroeventos comerciales.
“Ser la guinda de las marcas es lo que nos hizo sobrevivir”, reflexiona Josué Reyzábal, que encarna a una tercera generación al frente de los Cines Callao: el primero fue su abuelo, Julián Reyzábal, que se hizo con el edificio poco después de su inauguración el 11 de diciembre de 1926; luego continuó su padre, Jesús Reyzábal Larrouy, también dueño de la emblemática Torre Windsor en el corazón de Azca. Y ahora es turno.
El proyecto del cine se encargó en los años 20 a un joven Luis Gutiérrez Soto, que desde entonces se consolidó como uno de los arquitectos de cabecera en la capital. Las obras se ejecutaron en poco más de siete meses sobre un solar muy alargado, con forma trapezoidal y la vocación de combinar el cine con usos múltiples a su alrededor. “En estos cien años, el modelo de exhibición cinematográfica ha cambiado por completo: cuando abrimos los Cines Callao no existían plataformas, móviles, Internet ni piratería. Ni siquiera había televisión, y eso hacía que todo rodara solo con las películas”, reflexiona Josué Reyzábal, que hoy lo ve de un modo distinto.
Fotografías del exterior de los Cines Callao, tomadas en los años 30