Casas para envejecer: cómo deben ser las viviendas del futuro
elDiario.es · hace 6 días
La inmensa mayoría de las casas españolas no están preparadas para acompañar a quien las habita durante todo su recorrido vitalUn grupo de apoyo mutuo para vivir juntos hasta el final: “Envejecer acompañado da sentido a la vida”
La gran mayoría de las viviendas que habitamos se proyectaron pensando en un cuerpo joven, ágil y sano. Escalones a la entrada, bañeras que hay que salvar con una pierna en alto, pasillos estrechos, cocinas altas, baños diminutos. Ese cuerpo, sin embargo, no es el que vamos a tener durante toda la vida. Y España, como el resto de Europa, envejece a gran velocidad. Según las últimas proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE), publicadas en junio de 2026, el porcentaje de población de 65 años o más se sitúa actualmente en el 21,1% del total y, si se mantuvieran las tendencias demográficas actuales, alcanzaría el 30,9% en 2076.
Así que, en menos de tres décadas, avanzamos hacia un país en el que aproximadamente tres de cada diez personas tendrán 65 años o más.
La inmensa mayoría de las casas españolas no están preparadas para acompañar a quien las habita durante todo su recorrido vital. Seguimos construyendo como si la movilidad, la fuerza y el equilibrio fueran constantes inamovibles, cuando en realidad son probablemente la parte más frágil y cambiante de nuestra biografía.
El parque de vivienda accesible es minúsculo
Los datos que presenta el Observatorio 2030 del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE) son contundentes: de los casi 26 millones de viviendas que hay en España, solo el 0,6%, unas 154.800 viviendas, son universalmente accesibles. En paralelo, 1,8 millones de personas dependen de la ayuda de otras para poder salir a la calle. El Observatorio insiste en recordarnos que el 100% de la ciudadanía ha necesitado o necesitará, en algún momento de su vida, que su entorno sea accesible y cuente con diseño universal.
La Guía de Accesibilidad Universal del Observatorio 2030 dedica una de sus líneas de trabajo específicamente al acceso a la vivienda, abordando la accesibilidad desde la escala más pequeña, la del propio hogar, e incidiendo en la movilidad y el confort del interior de los edificios residenciales, tanto públicos como privados, para garantizar condiciones de vida óptimas a quienes los ocupan. Entre sus objetivos figura fomentar la accesibilidad y la adaptación de las viviendas a las condiciones de sus habitantes, así como de las zonas comunes de los edificios, priorizando siempre la autonomía de las personas.
De los casi 26 millones de viviendas que hay en España, solo el 0,6%, unas 154.800 viviendas, son universalmente accesibles. En paralelo, 1,8 millones de personas dependen de la ayuda de otras para poder salir a la calle
Lo que dice la normativa (y por qué no basta)
El Código Técnico de la Edificación (CTE) regula estas cuestiones en su Documento Básico de Seguridad de Utilización y Accesibilidad (DB-SUA), que establece parámetros mínimos como el contraste de color entre suelos, paredes, puertas y zócalos, un contraste de al menos 30 puntos de reflectancia lumínica para facilitar la percepción del espacio o la exigencia de pavimentos no deslizantes tanto en mojado como en seco. Son medidas técnicas necesarias, pero pensadas sobre todo para minimizar riesgos puntuales.
El propio Ceapat (Centro de Referencia Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas, dependiente del Imserso) advierte de que el cuarto de baño es la zona más peligrosa de la casa, y recomienda diseñarlo para evitar caídas por resbalones o tropiezos, incorporando barras de apoyo donde sea necesario y una iluminación suficiente, un mínimo de 300 lux en toda la estancia.
En 2022 el Ceapat publicó el documento Viviendas accesibles: adaptación centrada en las personas. Ejemplos prácticos, que recoge casos reales de asesoramiento a personas mayores y con discapacidad para adaptar sus hogares. Se trata de una serie de estudios técnicos nacidos de escuchar necesidades concretas y trabajar con profesionales de distintas disciplinas para eliminar barreras garantizando comodidad y seguridad. El hecho de que este tipo de guías existan, y de que buena parte de su contenido consista en recomendaciones de reforma a posteriori, es en sí mismo un síntoma de que estamos adaptando a la fuerza lo que quizás deberíamos haber previsto desde el proyecto.
Estamos adaptando a la fuerza lo que quizás deberíamos haber previsto desde el proyecto
Diseñar la vejez antes de que llegue
Ese cambio de perspectiva de adaptar una vivienda cuando aparece una necesidad a proyectarla asumiendo desde el principio que sus habitantes van a envejecer es lo que reclama envejezANDO, el proyecto desarrollado por la arquitecta Paz Martín Rodríguez, cuyo objetivo es revalorizar, actualizar y hacer visible arquitectónica y