La carrera no acaba en la IA: la inversión en cuántica se dispara un 500% en otra pugna clave entre EEUU, Europa y China
elDiario.es · hace 10 días
En medio del debate sobre el desarrollo de la inteligencia artificial, gobiernos y empresas aceleran sus apuestas por la computación cuántica, otra tecnología que podría revolucionar la ciencia y romper la seguridad informática global ¿Puede la IA perder el control y amenazar a la humanidad? Esto es lo que dicen algunos de los mayores expertos del mundo
Primero llegará la ventaja cuántica. Así llaman los especialistas al momento en que un procesador cuántico resuelva un problema del mundo real de forma más eficiente que un procesador tradicional. No todos, basta con que solucione solo uno para que “todo se precipite”, explica Mario de Miguel, director de la empresa Nu Quantum en España. Porque, a partir de entonces, el objetivo de tener un computador cuántico estable aparecerá definitivamente en el horizonte cercano. Ese ordenador será una puerta al futuro de la ciencia pero también un momento temido por gobiernos, agencias de inteligencia, bancos y grandes tecnológicas.
El motivo es que uno de los primeros usos de ese computador será ofensivo. Los procesadores cuánticos no aspiran a sustituir a los tradicionales, pero sí a ser mucho más eficientes en determinadas tareas matemáticas. Y una de ellas es descifrar las contraseñas y los sistemas de cifrado actuales que protegen las comunicaciones, transferencias y bases de datos. “Los bancos están preparándose para que eso pueda ocurrir a partir de 2030 o 2032”, avanza De Miguel.
Pero tras la amenaza, llegará la aplicación científica. Nuevos materiales, nuevos combustibles, nuevos medicamentos “de manera mucho más rápida y fidedigna. Usted o yo no tendremos un ordenador cuántico en casa, no los utilizaremos para abrir documentos. Pero pueden tener un impacto enorme en determinadas aplicaciones”, insiste el ejecutivo de Nu Quantum, una puntera startup británica que abrirá oficina en España este otoño. La razón es que muchas de esas aplicaciones consisten en simular cómo se comportan las moléculas a nivel cuántico.
Los científicos llevan dos décadas hablando del potencial de la computación cuántica, pero ahora el calendario empieza a aclararse. La industria ya no habla de décadas sino de años. Numerosas empresas están recibiendo inversiones no solo para avanzar en su investigación teórica, sino para tomar posiciones en el mercado de cada a su aplicación comercial. Los datos hablan por si solos: según el último informe de la consultora McKinsey, en 2025 la inversión en cuántica se disparó un 500% respecto al año anterior, marcando un récord absoluto.
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“La computación cuántica presenta una oportunidad de casos de uso de entre 1,3 y 2,7 billones de dólares para 2035, con una aceleración rápida prevista en los próximos 5 a 10 años”, explica la consultora. “Los ingresos de las compañías de computación cuántica están aumentando a medida que la comercialización gana tracción; superaron los 1.000 millones de dólares en 2025 y se estima que crecerán hasta alcanzar entre 3.200 y 4.400 millones de dólares en 2028 (+47% anual)”.
La computación cuántica ya ocupa un espacio propio en eventos como el encuentro anual de Ametic, la principal patronal de la industria tecnológica. Cristian Canton, director asociado del Barcelona Supercomputing Center - Centro Nacional de Supercomputación (BSC), fue uno de los ponentes. “La computación cuántica es una solución realista”, explicó a elDiario.es. “Ahora mismo estamos teniendo casos de uso. Para problemas muy concretos, muy bien acotados, podemos desarrollar soluciones cuánticas que nos permiten probar que estas máquinas sirven para resolverlo”.
Estamos teniendo casos de uso. Para problemas muy concretos, podemos desarrollar soluciones cuánticas que permiten probar que estas máquinas sirven para resolverlo
Cristian Canton
— director asociado del BSC
“Pero no dejamos de estar aún en los albores. Con todas estas tecnologías sucede lo que se llama el efecto de palo de hockey”, continúa Canton, haciendo referencia a cómo su desarrollo puede avanzar lentamente durante años hasta que, llegado un determinado momento, se produce una aceleración muy rápida. Es un comportamiento típico de la industria tecnológica, que adquiere una forma parecida a lo que muestra el gráfico de inversiones en cuántica de McKinsey.
“Cuando se inventó el primer transistor, era muy grande y parecía imposible juntar millones en un computador. Pero hoy en día tienes trillones de transis