Disfrazados de “integrantes de una misión técnica”, los buitres del Fondo Monetario Internacional (FMI), estuvieron en la capital del país (segunda semana de septiembre) para hurgar en la política y las condiciones económicas del actual gobierno, aunque oficialmente su objetivo fue “supervisar el sistema monetario” mexicano y “vigilar que cumpla con sus compromisos en materia de políticas cambiarias y macroeconómicas”. Tales “visitas” son recurrentes y forman parte de su convenio constitutivo, que, como uno de los fundadores del organismo, México suscribió en 1944 como parte de los acuerdos de Bretton Woods.