Noticias

Últimas noticias

elDiario.es · IZQUIERDA

Lee, vota y opina en español — sin cuenta. Noticias de Latinoamérica, España y la comunidad en EE.UU.

En portada
IZQUIERDA CALIDAD: B+ CONFIANZA: 45%

El cambio climático acaba con toneladas de ostras y mejillones en Japón y en Galicia

elDiario.es · hace 8 días
La bahía interior de Hiroshima y la ría de Arousa viven la misma situación: una elevada tasa de mortalidad de ostras, provocada por el cambio climático
España muestra su “vulnerabilidad crítica” ante el cambio climático: miles de muertes por calor, incendios y sequía

El pasado invierno, los bateeiros de la ría de Arousa sacaron a la superficie algo que no deberían haber encontrado: mejillones muertos a dos metros de profundidad. No en la superficie, donde la lluvia diluye el agua marina hasta hacerla casi dulce en los temporales más violentos, sino dos metros abajo.

La estación de control de Cortegada registró durante más de cinco días consecutivos, entre el 3 y el 7 de febrero de 2026, una salinidad por debajo de diez partes por mil, cuando el límite crítico para la supervivencia del mejillón gallego (Mytilus galloprovincialis) está en torno a doce. En dos ocasiones, el nivel cayó por debajo de cinco, con la consiguiente alta probabilidad de mortandad.

La razón estaba en la lluvia. Para hacernos una idea de la cantidad de agua que estuvo cayendo, las diez borrascas sucesivas en cuarenta y cinco días dejaron 290 litros por metro cuadrado al día. Según la Xunta de Galicia, esa agua bastaría para abastecer a Galicia durante 113 años. Los bateeiros la miraban desde las bateas con una perspectiva algo diferente.
El espejo japonés
Mientras esto sucedía aquí, al otro lado del planeta, en la bahía interior de Hiroshima –la prefectura que produce casi dos tercios de todo el ostión japonés (Crassostrea gigas)– los productores contabilizaban tasas de mortalidad de hasta el 90% en sus parques de cultivo.

En una campaña normal, muere entre el 30% y el 50% de las ostras cultivadas; eso ya lo asumían como parte del negocio. Lo que encontraron este año fue de otra escala.

¿Las razones? El verano de 2025 fue el más caluroso registrado en Japón desde que existen datos, en 1898: la temperatura media estuvo 2,36 grados por encima de la normal estacional, muy por delante del récord anterior (1,76 grados). Entre julio y octubre, las temperaturas superficiales del agua frente a las costas de Hiroshima superaron en entre 1,5 y 1,9 grados la media del período 1991-2020.

Cuando el agua superficial se calienta en exceso, la columna se estratifica, es decir, la capa cálida que está más arriba no se mezcla con el agua más fría y oxigenada del fondo. Las ostras –y los bivalvos en general– se encuentran en un doble atolladero: escasez de oxígeno y falta de alimento, porque el fitoplancton también necesita esa circulación vertical para prosperar. Las ostras debilitadas se convierten, además, en huéspedes más vulnerables a virus y bacterias que en condiciones normales.

El gobierno japonés tuvo que habilitar en diciembre de 2025 un paquete de emergencia con préstamos a interés casi nulo y a cinco años, emitidos por instituciones financieras públicas, para sostener a los productores.
Cuando el clima enloquece
Son dos calamidades distintas –una por calor extremo y estratificación, otra por la gran disminución de la salinidad– pero comparten un denominador común: el clima está dejando de comportarse como lo conocíamos. Y la acuicultura de bivalvos es un sistema que funcionaba precisamente porque ese comportamiento era predecible.

La situación gallega no empezó en febrero de 2026 y no ha terminado hoy. Según el Instituto Galego de Estatística, la acuicultura marina de Galicia –mejillón, en su gran mayoría– cayó de 231 973 toneladas en 2022 a 190 407 en 2023. Y ahí se ha quedado: 191 219 en 2024 y 189 252 en 2025, los tres años de menor producción de toda la serie desde 2007.

España perdió en 2023 200 000 toneladas de mejillones, un nivel alcanzado apenas tres veces desde los años noventa. La cifra en Galicia, de donde sale el 97 % del mejillón español, rondó las 175 000 toneladas. Ese peso específico –casi todo el mejillón nacional concentrado en unas pocas rías– es orgullo y fortaleza en tiempos buenos, pero se convierte en fragilidad sistémica cuando algo falla.

La causa no fue un accidente meteorológico aislado: al pobre asentamiento de la semilla recogida en 2022, se sumó el aumento de la temperatura del agua, que malogró los desoves en las bateas.
Ola de calor en las Rías Baixas
¿Puede pasarnos lo de Japón, es decir, las mortalidades masivas por temperatura? La respuesta es que ya tenemos parte del problema y la otra parte está en camino. Las temperaturas de las Rías Baixas en verano han estado aumentando; el Delta del Ebro ya sufrió en 2022 seis semanas consecutivas con temperaturas del agua por encima de los 30 °C, con pérdidas de 150.000 kilos de mejillón en la bahía del Fangar y la desaparición casi total de la cría para la campaña siguiente.

Las rías gallegas son más profundas que las bahías japonesas y están más influidas por el afloramiento de aguas frías subs
Noticias de España
WhatsApp
Leer artículo original

¿Qué opinas? Comparte tu punto de vista sobre este artículo. Puedes responder a otras opiniones y debatir en hilo.

Tu opinión

Anónimo, sin cuenta. Sé respetuoso.

Respondiendo a

0 Opiniones

Anónimo y sin cuenta. Usa los pulgares para votar o Responder para continuar el debate.

Sé el primero en opinar sobre esta noticia.