El calor extremo y los incendios que multiplica el cambio climático empeoran la contaminación del aire que respiramos
elDiario.es · hace 8 días
Las altas temperaturas, la entrada de polvo sahariano y el humo incrementan las concentraciones de tóxicos como el dióxido de carbono, las micropartículas y el ozono troposférico, alerta la Organización Meteorológica MundialEspaña muestra su “vulnerabilidad crítica” ante el cambio climático: miles de muertes por calor, incendios y sequía
La contaminación del aire y el cambio climático se retroalimentan. Si los gases contaminantes exacerban la alteración del clima, el calor extremo y los grandes incendios forestales están a su vez empeorando la calidad del aire que respiramos, según subraya el último Boletín de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Tanto las olas de calor cada vez más severas y frecuentes como los incendios forestales gigantescos, ambos fenómenos extremos multiplicados por el cambio climático, han incrementado los niveles de contaminantes como las micropartículas (PM 2,5), el ozono troposférico (O3), los aerosoles y el dióxido de nitrógeno (NO2). “Dañan la salud, los ecosistemas y el propio clima”, recuerda la OMM en su informe.
El codirector del departamento de Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente del Instituto de Salud Carlos III, Julio Díaz, considera que “este informe de la OMM viene a confirmar algo en lo que llevamos trabajando tiempo: el calor y la contaminación están unidos”.
El investigador del ISCIII explica que “sabemos ahora que el anticiclón de las Azores es más intenso y extenso. Y que la llegada de aire sahariano con polvo en suspensión es más frecuente e intensa. En ambos casos, se produce una situación de bloqueo atmosférico que impide que los contaminantes se dispersen lo que supone un aumento de las concentraciones de NO2, de PM y de O3”.
A eso se le está añadiendo “la alta toxicidad del humo de los incendios”, dice la OMM. “Al tiempo que la normativa en lugares como Europa o América del Norte ha reducido la emisión de PM desde la industria o el tráfico, la exposición de la población a este contaminante ha crecido llegando a serias consecuencias para la salud”.
Así, en 2025, las concentraciones de PM 2,5 en Canadá o Rusia y África central fueron superiores a la media debido a los incendios. El noroeste de España también “fue un punto caliente de PM por los fuegos excepcionales”.
Termómetro y ozono
A medida que el termómetro se dispara, la polución crece. La OMM detalla que “la combinación de las altas temperaturas, el bloqueo atmosférico y la intensa radiación solar promueve la formación de O3 por lo que, durante las olas de calor, se elevan sus niveles como han demostrado los estudios más recientes en EEUU, sureste de Asia y Europa”. Si vives en una ciudad la cosa empeora, ya que “el fenómeno de la isla de calor lo amplifica aún más”. Y, como recuerda la misma organización, este gas se asocia a un “aumento de la mortalidad y reducción de la esperanza de vida debido, principalmente, a las enfermedades respiratorias”.
En este sentido, las olas de calor de 2025 dispararon los niveles de este gas nocivo en España a máximos de la década, según los cálculos que hizo Ecologistas en Acción con datos de medición oficiales. El que en su momento fue el verano más caluroso registrado en España provocó que casi el 100% de la población respirara aire con concentración de O3 más allá del umbral de seguridad marcado por la Organización Mundial de la Salud. El verano de 2026 ha sido aún más caluroso.
“Es previsible que, mirando hacia el futuro, los peligros relacionados con el ozono troposférico se intensifiquen”, concluye el informe de la OMM.
No podemos hablar solo de la temperatura porque, al mismo tiempo, los niveles de NO2, O3 o PM llegan a valores muy altos. Sería demasiado simplista pensar que solo el calor causa la mortalidad durante las olas de calor
Julio Díaz
— Codirector del departamento de Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente del Instituto de Salud Carlos III
El mismo boletín insiste en que existe una “fuerte evidencia de la interconexión entre la calidad el aire y el clima incluidos los efectos que la contaminación tiene sobre la salud. Es importante abordar la polución atmosférica y el cambio climático como fenómenos relacionados”.
Díaz está muy de acuerdo: “Son procesos sinérgicos que se influyen mutuamente”, pero, con todo esto sobre la mesa, el temor es que “el calor tape el resto”.
Desde el punto de vista de la salud “no podemos hablar solo de la temperatura porque, al mismo tiempo, los niveles de NO2, O3 o PM llegan a valores muy altos. Sería demasiado simplista pensar que solo el calor causa la mortalidad durante las olas”, subraya el investigador. “El impacto de la contaminación es a veces incluso superior en esos episodios”.