Así manipuló Franco a sus muertos para crear a los "mártires y caídos por Dios y por España": "Tenía un fin político"
elDiario.es · hace 6 días
La historiadora Miriam Saqqa Carazo destapa en un reciente estudio cómo la dictadura construyó un "ideal de virilidad" heroica, católica y nacional que no se sostenía ni en sus propios informes con el objetivo de justificar la represiónLa última noche de las Trece Rosas antes de ser fusiladas: “Se vistieron ayudadas por las demás, nuestras manos temblaban”
Fueron exhumaciones impulsadas por el Estado, pero solo las de una parte de las víctimas de la Guerra Civil. Desde 1939 y durante años, el franquismo llevó a cabo una política pública de búsqueda y homenaje de los cuerpos de los vencedores, mientras miles de republicanos siguen un siglo después de la muerte de Franco sin ser desenterrados. Pero la recuperación física de los cadáveres no fue el principal objetivo de la dictadura: lo fue fabricar un relato oficial sobre los “mártires y caídos”, un mito político usado hasta la saciedad que el régimen no dudó en sostener a través de la manipulación de sus muertos.
Así lo detalla la historiadora Miriam Saqqa Carazo en un artículo recién publicado en la revista Pasado y Memoria, en el que, tras examinar expedientes judiciales y forenses de las exhumaciones, concluye que la dictadura las utilizó para construir “un modelo de masculinidad nacionalcatólica” exaltando la virilidad, la fe o el patriotismo de las víctimas. Y lo hizo generando una documentación que, según ha analizado la experta, cae en contradicciones y lagunas para afirmar una verdad prefabricada. “Detrás había un fin claramente político”, apunta.
Ya desde el primer año de la Guerra Civil y a medida que los sublevados fueron ocupando territorios, comenzaron a poner en marcha la búsqueda de las consideradas “víctimas de las hordas marxistas”. Saqqa Carazo, autora de la primera investigación al respecto en nuestro país, estudió las exhumaciones entre 1936 y 1951 e identificó —consciente de que no son todos— más de 3.500 cadáveres recuperados.
A partir de 1940, el proyecto se institucionalizó a través de la Causa General, la investigación impulsada por el franquismo para depurar a supuestos culpables de la “violencia roja” que dio lugar a numerosos juicios, acciones represivas y exhumaciones de cuerpos. Según los historiadores, este fue un proceso fundamentalmente propagandístico, destinado a justificar la represión contra los republicanos y el golpe de Estado de 1936.
A través del análisis de las piezas dedicadas a las exhumaciones en la Causa General, Saqqa Carazo concluye que la dictadura las acompañó de “un relato estandarizado” que venía a exaltar atributos de un tipo específico de hombre: una víctima que “encarna los valores de la nación en construcción”. Es decir, de la Nueva España.
Del total de cuerpos recuperados analizados, el 96% son hombres, por lo que el discurso “se fijó” en ellos. Y de ahí surgió un “modelo de masculinidad nacional” que fue replicado en diferentes exhumaciones. “Esta narrativa se centraba en las circunstancias en las que murieron, exaltando valores emocionales de gran eficacia movilizadora, como la sangre derramada y el sacrificio”, sostiene la historiadora.
''¡Viva Cristo Rey!“ y manos atadas
Tres de estos elementos los ha encontrado la historiadora una y otra vez en las descripciones: el hecho de que los asesinados gritaran ¡Viva Cristo Rey! o ¡Viva España! antes de morir, los supuestos saqueos realizados sobre los cadáveres o que estos tuvieran las manos atadas a la espalda. Sin embargo, buena parte de ello “no se sustenta” con los análisis detallados de los documentos forenses, lo que demuestra el “objetivo ideológico claro” que en realidad tuvo el proceso, explica Saqqa Carazo.
Las tres circunstancias aparecen en el expediente dedicado a las ejecuciones y enterramientos de Paracuellos del Jarama (Madrid), basado en las aportaciones de un único testigo que supuestamente llegó a oír a los fusilados como, antes de morir, decían “os perdonamos de todo corazón, ¡asesinos!” o “nos matáis porque somos católicos y personas de orden”. La Causa General incluye una descripción casi literaria del último fusilado, sobre el que este testigo afirmó: “Hasta al morir, con la sonrisa en los labios. Este es el último epílogo de mi vida”.
Elementos calcados aparecen en la exhumación de 1939 de Soto de Aldovea (Torrejón de Ardoz), en la que se recuperaron 414 cuerpos. Al final de cada día de exhumación, se incluye en el expediente la siguiente afirmación: “Todos estos cadáveres aparecen con las manos atadas”. Sin embargo, en ninguna de las descripciones individuales de los cuerpos se anota este hecho ni tampoco pruebas como la presencia de cuerdas y correajes o una posición anatómica que reflejara este hecho. Es solo una afirmación sin sustento.
Lo mismo ocurre con la declaración de que varios de los cadáveres aparecieron “con los bolsillos vueltos, señal inequívoca de su saqueamiento”. No obstante, según ha co