Guterres alerta de abismos en la ONU por conflictos y desigualdad
elDiario.es · hace 9 h
El secretario general de Naciones Unidas abre la Asamblea General alertando de las desigualdades y las violaciones a los derechos humanos, con menciones expresas al genocidio israelí y la invasión rusa de Ucrania
Ha sido el último discurso de António Guterres como secretario general de Naciones Unidas. Y se ha convertido en un alegato a los valores de la institución, violados de forma cotidiana en todo el mundo, y de manera aún más sangrante en Oriente Próximo, “con altos el fuego que en realidad son menos fuego” y en Ucrania, “donde mueren civiles”.
“Las fracturas de nuestro mundo se están agrandando, y las grietas se han convertido en abismos”, ha dicho Guterres a 100 días de abandonar el cargo como secretario general de la ONU después de diez años al frente del organismo multilateral: “En el transcurso de la última década han estallado guerras de consecuencias devastadoras que se han prolongado con una crueldad abyecta. Se ha tomado como blanco a la población civil. Se han pisoteado los derechos humanos. Se ha utilizado el hambre como arma. Se ha asesinado a trabajadores humanitarios. Se ha dejado de lado el derecho internacional. Se han ahondado las divisiones geopolíticas. Se han acentuado las desigualdades. Se ha resquebrajado la confianza. La crisis climática dejó de ser una amenaza lejana y se volvió una realidad de todos los días. Y la inteligencia artificial avanzó a una velocidad que ha tomado por sorpresa incluso a quienes la crearon. No se trata de crisis aisladas, sino de capítulos de una misma historia... la historia del poder: quién lo tiene, a quién se le niega, cómo se utiliza y cómo está cambiando”.
En su discurso de apertura de la Asamblea General de Naciones Unidas, Guterres ha señalado: “La redefinición del poder se está dando de tres maneras fundamentales. En primer lugar, entre los Estados, ya que han surgido nuevos polos de influencia económica, política y tecnológica. En segundo lugar, estamos presenciando una extraordinaria transferencia de poder: de los gobiernos a un puñado de empresas privadas y particulares. La influencia de esos actores se extiende ya a la política, la economía, los flujos de información, el desarrollo tecnológico y el espacio cívico del que dependen las sociedades. Y, en tercer lugar, los seres humanos están cediendo cada vez más poder a las máquinas: los agentes de inteligencia artificial se están tornando incontrolables y las armas autónomas letales han dejado de ser ciencia ficción y se están volviendo una realidad militar. Sin embargo, nuestras instituciones y nuestros sistemas de gobernanza global siguen reflejando las realidades de poder y los intereses de una época en gran medida ya superada. Ese es el reto decisivo que tenemos ante nosotros”.
Guterres ha señalado que “la multipolaridad puede manifestarse de diferentes formas. Una de ellas es un mundo caracterizado por la fragmentación y la transaccionalidad, un mundo de tensiones crecientes y desconfianza cada vez más profunda, de mercados fracturados e instituciones debilitadas, de cooperación menguante y cálculos de suma cero. En muchos aspectos, esa es la trayectoria que seguimos hoy en día. Pero hay otro camino: el camino hacia la multipolaridad interconectada. Se trata de un mundo construido sobre la base de la interdependencia y sostenido por una densa red de conexiones económicas, políticas, sociales y tecnológicas, un mundo en el que coexisten múltiples polos de influencia dentro de un marco común de derecho internacional y normas compartidas. Un mundo así puede ayudarnos a evitar las tendencias hegemónicas y lo que he llamado ”la Gran Fractura“: la división del mundo en dos bloques rivales, con sistemas económicos, tecnológicos y de seguridad distintos”.
“El poderío militar no basta por sí solo para consolidar la paz”, ha señalado el secretario general de Naciones Unidas: “El poderío económico no basta por sí solo para asegurar la estabilidad. Y el poderío tecnológico no basta por sí solo para garantizar la seguridad. Un mundo multipolar interconectado puede crear las condiciones necesarias para resolver los problemas mundiales de manera más equilibrada y representativa. Pero para eso se necesita un sistema multilateral, centrado en las Naciones Unidas, que sea equilibrado y representativo, instituciones sólidas y eficaces que reflejen las realidades y la evolución progresiva del peso relativo de los países y las economías del mundo actual, y no las estructuras de poder de hace 80 años”.
Para Gueterres, la cuestión fundamental es la siguiente: “¿Haremos algo para que el poder se rija por el derecho en vez de la fuerza? ¿Por la cooperación en vez