Ana María Cuervo, investigadora: "Todo el mundo llega a viejo, pero si el viejo corre maratones hasta el último día, mejor"
elDiario.es · hace 8 días
Esta española es una eminencia mundial en la ciencia del envejecimiento y codirige un instituto de investigación en Nueva York. Su receta para fomentar la longevidad es sencilla: no comer entre horas, dormir bien, evitar la vida sedentaria, fomentar las relaciones interpersonales y huir del estrés
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Mucho antes de que los grandes magnates de Silicon Valley se lanzaran a la carrera por el elixir de la eterna juventud, la bióloga celular española Ana María Cuervo (Valencia, 1966) ya llevaba años inmersa en una pesquisa científica para entender cómo y por qué nos hacemos viejos. Esta española, que estudió Medicina, pero se decantó por la investigación porque le asustaba la sangre, es una de las mayores eminencias en la ciencia del envejecimiento.
Su especialidad es un proceso de reciclaje celular conocido como autofagia, cuyo declive está relacionado con las enfermedades degenerativas propias del envejecimiento. Desde Nueva York, donde codirige el Instituto para la Investigación del Envejecimiento en el Albert Einstein College of Medicine de Nueva York, Cuervo habla con elDiario.es sobre pequeños hábitos que todos podemos adoptar para prolongar la longevidad (“dormir es gratis”, señala) y defiende que, más que obsesionarnos con llegar a 150 años, debemos asegurarnos de que vivamos lo que vivamos, lleguemos sanos y funcionales al final de nuestras vidas.
¿Cómo explicarías de manera sencilla qué pasa cuando envejecemos?
Una de las características del envejecimiento es que no hay una causa única para que ocurra, sino un grupo de causas. Durante muchos años, cada uno tenía su teoría. Unos decían que se trata de un programa: cuando llega un momento, empiezas a envejecer como cuando llegas a la menopausia; otros decían que era más bien producto del daño: te vas desgastando igual que se desgasta una máquina y empiezas a envejecer.
Unos decían que eran los radicales libres; otros, los telómeros, tus cromosomas se van acortando según te vas haciendo mayor; otros, la mitocondria, la fuente de energía de tus células empieza a funcionar peor; otros, la senescencia, las células se convierten en zombis que no solo no funcionan, sino que encima liberan cosas que hace que las demás no funcionen. Y, en nuestro caso, estábamos convencidos de que la limpieza celular es lo importante. Según te vas haciendo mayor, disminuye, y pensábamos que eso contribuía al envejecimiento. Pero es multifactorial, todos estos procesos están muy conectados.
La autofagia es tu especialidad. ¿En qué consiste?
Autofagia viene del griego: auto, a ti mismo, y fagia es comer, pero no tiene nada que ver con el canibalismo, sino con reciclar la basura. Igual que en casa limpias o sacas la basura todos los días, durante el día todas las células de tu cuerpo acumulan un poco de daño o cosas que no necesitan.
Del mismo modo que en casa tienes la escoba, la mopa, la aspiradora, la célula utiliza diferentes sistemas para limpiar dentro de ella misma. Hemos estado investigando cómo funcionan esos sistemas y sobre todo, por qué dejan de funcionar cuando nos hacemos mayores. Pasa algo parecido a cuando los trabajadores de la limpieza se ponen de huelga en un aeropuerto, se acumula todo en las papeleras.
¿Cómo se relaciona con el proceso de envejecimiento?
Hemos diseñado ensayos que permiten medir la autofagia en animales y en personas. Primero comprobamos que la autofagia disminuye según te vas haciendo mayor. Hay un receptor, una proteína que disminuye con la edad y todos tenemos esa copia en nuestro organismo. Una profesora de mi laboratorio ha creado un ratoncito: cuando su copia disminuye, activa una copia extra que le hemos metido.
No estás creando un animal que limpia más, sino uno que está limpiando lo mismo que cuando era joven. Estos animales no solo viven un 20% más, sino que además están más sanos, porque no queremos que simplemente vivan más años pero estén agonizando. Tienen mejor memoria, mejor metabolismo, menor daño celular en general. Eso nos da la idea de que si podemos mantener esta autofagia activa, las cosas van mejor.
¿Y qué pasa en los humanos?
Hacemos estudios con personas de más de 100 años. Ellos tienen mejor autofagia. Vienen con el gen y están bien.
¿Hay algún tipo de medicina que podamos dar y que prevenga que la autofagia decaiga?
Eso es lo que hemos estado haciendo. Hemos diseñado compuestos químicos —no se puede decir que sean medicinas—, que les damos a nuestros ratoncitos y están genial. Llegan al equivalente a 60 años en personas, que son como los 12 o 18 meses de vida del ratón. Viven más, están más sanos y tienen mejor memoria.
¿La autofagia está relacionada también con las enfe