Diputados y senadores a los que el acta les cayó del cielo en medio de un diluvio de mierda, parlamentarios cuneros, paracaidistas ajenos al distrito y, lo que es peor, hostiles al trabajo, manga de ineptos, pelotón de vividores, caterva de parásitos: por esos laberintos piojean los aladros. No busque el lector otro significado para aladro, que el asignado en nuestro Diccionario Histórico, que en su edición más reciente (que yo sepa) limita su uso para el Aragón y el Burgos más rústicos. Yo llamo aladros no a los arados terreros sino a los parlamentarios que tienen por modelo a don Juan Pedro Aladro y Kastiotra, quien fue diputado por Lugo cuando expiraba el reinado de Amadeo y Ríos Rosas... Ver Más