Los acampados de Sol buscan referentes a los que votar el 29N y hacen sus quinielas
elDiario.es · hace 16 h
David, Irene, Ariadna, Ana, Txus, Alejandro... Todos tienen dos cosas en común: que llevan días protestando por la vivienda desde una tienda de campaña en la Puerta del Sol y que ninguno claro a quién votará en las próximas elecciones. Aunque hay nombres que se repitenLa acampada de Sol reacciona al anuncio de elecciones el 29N: “Es el momento menos malo para la izquierda”
Los tiempos de la política son inescrutables: todo cambia en un segundo y es difícil seguir el ritmo. Hace dos semanas Maricarmen no había sido desahuciada, su caso no había provocado una reacción social masiva y un segundo 15M no había conquistado la Puerta del Sol. Y en los últimos tres días, el vuelco ha sido total: en apenas 72 horas han caído dos decretos urgentes en el Congreso, Pedro Sánchez ha convocado elecciones anticipadas el próximo 29 de noviembre y el Gobierno ya busca venderlas como un gran plebiscito por la vivienda. En mitad de esta vorágine, la acampada de Sol continúa en pie y mantiene su objetivo: allanar el camino hasta una huelga general. Pero sus miembros no son indiferentes a lo que ocurre en la Cámara Baja, y conviven con preferencias dispares o dudas sobre lo que es mejor.
En un paseo por la plaza horas después de anunciarse el adelanto electoral, el debate está servido. Muy cerca del acceso desde calle Preciados, detrás de unos toldos azules con los que se cubrieron en días de lluvia, un grupo numeroso comenta lo ocurrido. Son diez personas de distintas edades, aunque todos en la veintena salvo Txus (63 años) y Panda (40). Ellos vienen de otra generación, pero dicen sentirse unidos a esta lucha por la vivienda, y también –indica el segundo– al “movimiento joven y reivindicativo” que rodea a la acampada.
Son abiertamente de izquierdas, aunque los matices en su discurso advierten de un movimiento diverso. “En las causas sociales puede ser más fácil presionar por la izquierda que por la derecha”. Esta vez la reflexión es de David, que tiene 29 años y confiesa estar preocupado por la decisión de adelantar elecciones. A la vez que lo supone como un “punto de inflexión”, marcado por la demanda ciudadana de tener casas asequibles, teme que a largo plazo pueda ser una zancadilla a sus reivindicaciones. Ante la pregunta generalizada de si fueron a votar en las últimas elecciones todos responden que sí, salvo los que en ese momento eran menores de edad. No siempre lo han hecho con convencimiento.
Varios carteles colgados en uno de los toldos de la acampada de Sol
Entre los manifestantes de Sol se palpa, por lo general, un malestar profundo con la política institucional y la capacidad actual del Ejecutivo para hacer cumplir sus promesas. Y eso genera dudas ideológicas manifiestas, que ellos mismos no saben responder aún, moviéndose entre el descontento mayoritario hacia el Gobierno progresista y el interés –pese a ello– de conservar una representación parlamentaria en este segmento.
“Mucha gente ha desconectado ya de nuestros representantes públicos, especialmente en la izquierda. ¿Quién es ahora candidato? ¿Qué propone cada uno? Son cuestiones a las que es difícil seguir la pista, y no precisamente porque no haya interés entre los jóvenes”, considera Irene, de 22 años. Aun así, en la acampada la mayoría de los consultados sí parece conocer al detalle algunos nombres sobre la mesa.
A la hora de elegir un candidato preferente para la marca de turno a la izquierda del PSOE, los que más han sonado han sido Ada Colau o Emilio Delgado, entre otros. La primera fue alcaldesa de Barcelona por Barcelona en Comú; el segundo es diputado regional de Más Madrid en la Asamblea y, en los últimos meses, ha despuntado por inaugurar las charlas itinerantes con Gabriel Rufián, uno de los primeros en abogar por un frente común de la izquierda.
“A mí me gusta la Colau, pero igual es porque soy catalán”, confiesa Lucas Pulido, creador de contenido en redes y una mi