Sin sitio en el CETI de Ceuta y menores en descampados: "Exigimos que se movilicen recursos"
elDiario.es · hace 9 h
La mayoría de las personas marroquíes que cruzaron el jueves ya ha regresado mientras cientos de migrantes de África Subsahariana siguen durmiendo junto al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes y los recursos de acogida continúan saturadosFamilias rotas y angustia en la búsqueda de los desaparecidos tras la tragedia de Ceuta: “No sabemos dónde están”
Mariama observa el mar desde la playa del Trampolín, a unos metros del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta. Tiene 28 años, nació en un pequeño pueblo cercano a Kaolack, en Senegal, y dejó allí a su hijo de seis años al cuidado de su madre. Llegar hasta la frontera española le llevó un año de viaje atravesando Mauritania y Marruecos. “Fue muy duro, tuve que pedir dinero y trabajar por el camino de lo que fuera”, relata mientras espera, como cientos de personas más, una oportunidad para entrar en el centro.
Apenas sabe nadar, pero eso no le impidió alcanzar Ceuta el pasado jueves junto a decenas de miles de personas. “Por suerte coincidió mi llegada con esta apertura de la frontera. No tuve problema en entrar casi todo el tiempo caminando”, explica. Con la ayuda de un flotador, superó los dos espigones antes de pisar territorio español.
Apenas quedan rastros del flujo de personas migrantes que llenó las calles de Ceuta hace apenas unos días. De las cerca de 50.000 que cruzaron la frontera durante la entrada del jueves, la inmensa mayoría ha regresado entre el viernes y este domingo. El Gobierno español insiste en el “carácter voluntario” de estos retornos y muchos contaron en su camino de regreso que volvían por las duras condiciones que encontraron a su llegada. Pero se han observado dispositivos policiales incitando a los recién llegados a volver a la frontera y las organizaciones sociales locales se mantienen vigilantes. Es el caso de la Asociación Elin, que este mismo domingo por la mañana denunciaba en sus redes sociales que cuatro jóvenes sudaneses “se han librado in extremis de la devolución” a Marruecos tras “insistir” a un grupo de militares “que querían pedir asilo”.
Por la tarde, la ONG también daba la voz de alarma de que efectivos habían llegado a la playa bajo el CETI con “autobuses para deportar a las personas” que se encontraban allí, algunas de las cuales se lanzaron al agua para evitarlo, según han relatado en su cuenta de Instagram. Las entidades especializadas han exigido en los últimos días que el procedimiento de devolución de las personas que llegaron la ciudad autónoma se desarrolle con garantías, atendiendo a las personas de manera individualizada para garantizar el derecho de asilo y otras situaciones de vulnerabilidad.
“Todo el mundo quiere entrar a la vez”
En torno al CETI, de poco más de 500 plazas, este domingo por la tarde permanecían cientos de personas de países de África Subsahariana sin sitio donde dormir y decenas de menores continúan escondiéndose por distintos puntos de la ciudad mientras esperan una oportunidad para entrar en el sistema de protección.
La playa del Trampolín ya no presenta las imágenes de miles de personas que dejaban hace unos días. Ahora predominan pequeños grupos de hombres y mujeres procedentes del África subsahariana que descansan sobre cartones, se asean en el mar y esperan noticias de posibles traslados o de una plaza dentro del CETI. La Policía Nacional mantiene un dispositivo permanente en la zona, mientras otros enclaves que llegaron a concentrar a miles de personas marroquíes, como Benítez, han recuperado prácticamente la normalidad.
Mariama duerme allí al lado, al raso en el monte. Se lava en el mar y trata de acceder al recinto a la hora de las comidas. “Nos intentan dejar entrar a comer, pero todo el mundo quiere entrar a la vez y se forman avalanchas”, argumenta mientras describe unas escenas que reflejan la saturación del centro, que tras la entrada acoge a alrededor de 880 residentes. La llegada de cientos de personas subsaharianas terminó por abarrotar unas instalaciones donde siguen entrando grupos de forma escalonada para recibir comida o cubrir necesidades básicas.
Ese sistema de acceso parcial ha generado momentos de tensión. Un representante sindical del centro recuerda que la Policía Nacional intervino hace apenas dos noches después de que cientos de personas trataran de acceder de forma simultánea al recinto. “La situación es