Habitar la incertidumbre: lo que la nueva colección de muebles portátiles de IKEA nos dice sobre la crisis de la vivienda
elDiario.es · hace 10 h
Un colchón plegable a modo de puf que puedes transportar como si fuera una mochila o un perchero diseñado para no tener que agujerear la pared. Una colección concebida para acompañar vidas marcadas por las mudanzas frecuentes, el alquiler compartido y la reducción progresiva de la superficie habitable que se convierte en ejemplo de un síntoma cultural y social de mera precarización'Pisos Mr. Wonderful' o la perversión de usar lo cuqui para alquilar viviendas de 20 metros
En Mon Oncle (1958), Jacques Tati convirtió el mobiliario en uno de los protagonistas inanimados de la película. La casa ultramoderna de los Arpel destacaba por sus sillas incómodas, mesas imposibles y artefactos domésticos concebidos para exhibir sofisticación antes que para facilitar la vida cotidiana. Diseñados junto al pintor Jacques Lagrange, aquellos muebles componían una sátira brillante de la fascinación burguesa por el progreso tecnológico y por una modernidad que había acabado subordinando el uso a la apariencia. En la casa de los Arpel nada parecía pensado para ser habitado, pero sí dispuesto para ser mostrado y contemplado.
Décadas después, pocas empresas han representado una impugnación más radical de aquella caricatura brillante de Tati que IKEA. Allí donde el diseño moderno había acabado asociado con frecuencia al lujo, la exclusividad o el objeto de autor, la multinacional sueca consiguió trasladar buena parte de los principios del diseño escandinavo —la funcionalidad, la sencillez constructiva, la economía de medios y la elegancia— al ámbito más prosaico de la vida cotidiana. Resulta difícil encontrar otro fabricante que haya logrado ofrecer, a semejante escala, muebles razonablemente bien diseñados, inmediatamente disponibles, asequibles para amplias capas de la población y capaces de resolver con inteligencia problemas domésticos tan concretos. Su éxito, además de haber vendido millones de estanterías o mesas por todo el mundo, consiste en haber convertido un diseño más que correcto en un producto cotidiano para todo tipo de clases populares.
En 'Mon Oncle' (Jacques Tati ,1958), la casa de los Arpel destacaba por sus artefactos domésticos concebidos para exhibir sofisticación antes que para facilitar la vida cotidiana.
Precisamente por eso merece nuestra atención la última colección presentada por la compañía sueca. Cuando IKEA modifica la manera de concebir un mueble, rara vez está respondiendo únicamente a una cuestión formal, sino que está materializando en su catálogo una transformación sociológica ya consumada.
Cuando la marca sueca modifica la manera de concebir un mueble, rara vez está respondiendo únicamente a una cuestión formal, sino que está materializando en su catálogo una transformación sociológica ya consumada
Diseñar para una generación que nunca termina de instalarse
La nueva colección KOMPISHÄNG nace, según explica la propia empresa, después de convivir con jóvenes de entre veinte y veintiocho años residentes en el centro de Londres para comprender cómo habitan, qué objetos consideran imprescindibles y cuáles son las dificultades que encuentran al cambiar de vivienda. El resultado son trece piezas ligeras, multifuncionales y fácilmente transportables, concebidas para acompañar vidas marcadas por las mudanzas frecuentes, el alquiler compartido y la reducción progresiva de la superficie habitable.
Entre todas ellas sobresale una pieza particularmente elocuente: un colchón que,