Irak, atrapado entre EEUU e Irán: la guerra en Oriente Medio desbarata el equilibrio de Bagdad
elDiario.es · hace 10 h
A raíz de la ofensiva lanzada por Donald Trump contra Teherán, el delicado equilibrio que Irak mantenía desde hace décadas con sus dos principales aliados –Irán y Estados Unidos– se ha quebrado, dejando al descubierto la fragilidad de un Estado atrapado entre dos potencias rivalesArabia Saudí se suma a EEUU en la campaña regional contra Irán y empuja a Oriente Medio a un “terreno inexplorado”
Una semana después de que Estados Unidos e Israel mataran al ayatolá Alí Jamenei y desencadenaran una guerra regional el pasado febrero, los drones comenzaron a sobrevolar Basora, gran ciudad portuaria del sur de Irak y corazón de la industria petrolera del país. El objetivo eran las infraestructuras energéticas de las que depende buena parte de la economía iraquí: fueron atacados un yacimiento petrolífero explotado por la multinacional británica BP, una terminal de carga del aeropuerto de Basora y un gran complejo que alberga a empresas extranjeras proveedoras de servicios para la industria petrolera.
Un nuevo ataque, el 6 de marzo, volvió a golpear ese complejo. Esta vez resultaron dañadas oficinas y almacenes utilizados por Halliburton y KBR –dos empresas estadounidenses de ingeniería y servicios petroleros presentes en Irak desde la invasión liderada por Estados Unidos en 2003–. El impacto provocó un incendio de grandes proporciones cuyas llamas iluminaron el cielo nocturno de Basora. En el contexto más amplio de la guerra, no fue una jornada especialmente significativa. En Irak, sin embargo, aquellos ataques dejaron al descubierto la vulnerabilidad del país y “la facilidad con la que podía violarse su soberanía”, en palabras de un alto cargo de las fuerzas de seguridad iraquíes.
Durante cuatro décadas, Estados Unidos, Irán e Israel habían mantenido un frágil equilibrio: ni paz ni guerra. Ahora que ese equilibrio se ha roto de forma repentina y dramática, Irak ha quedado atrapado entre Irán y Estados Unidos.
Los ataques contra la infraestructura energética iraquí no terminaron ahí. El 11 de marzo, una embarcación iraní no tripulada atacó e incendió dos petroleros frente al puerto de Basora, lo cual causó la muerte de al menos un miembro de la tripulación. En los días y semanas siguientes, más drones alcanzaron nuevos yacimientos petrolíferos explotados por empresas extranjeras. Cientos de trabajadores de compañías estadounidenses, europeas y chinas abandonaron Irak, muchos de ellos por carretera debido al cierre del espacio aéreo. Al mismo tiempo, miles de trabajadores iraquíes fueron evacuados de las instalaciones.
Los ataques contra la infraestructura petrolera de Irak dejaron al descubierto “la facilidad con la que podía violarse su soberanía”
Alto mando de las fuerzas de seguridad iraquíes
Nadie reivindicó la autoría de los ataques. La única excepción fue la ofensiva contra los petroleros, cuya responsabilidad asumió Irán. Mientras tanto, el Gobierno de Bagdad y las autoridades locales de Basora guardaron un llamativo silencio y se limitaron a emitir los comunicados de rigor en defensa de la soberanía nacional y prometiendo investigar lo sucedido. Sin embargo, la mayoría de los ataques no procedían directamente de Irán. Fueron ejecutados por iraquíes en territorio iraquí: miembros de algunas de las poderosas milicias chiíes del país, respaldadas por Teherán. “Es un acto de traición”, denunció un alto funcionario del Ministerio de Petróleo en Basora, todavía visiblemente conmocionado.
En conversaciones mantenidas bajo condición de anonimato, varios funcionarios aseguraron a The Guardian que los ataques contra la infraestructura petrolera habían sido obra de la Resistencia Islámica en Irak (IRI), una coalición de grupos armados chiíes que Irán creó, entrenó y armó originalmente para combatir a las fuerzas estadounidenses tras la invasión del país en 2003. Varias de esas facciones también integran las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), una agrupación de iraquíes, en su mayoría chiíes, respaldadas por Teherán y constituida en 2014 para combatir al terrorista Estado Islámico. Aunque, en teoría, las FMP están subordinadas al Gobierno iraquí desde hace años, en la práctica actúan con amplia autonom&iac