El regreso a Marruecos tras entrar en Ceuta: “Nos han mandado de vuelta”
elDiario.es · hace 10 h
La ciudad de Castillejos continúa paralizada con decenas de personas tumbadas en jardines, soportales y refugios improvisados bajo los árboles mientras, en la playa, algunos migrantes cuentan que les gustaría volver a intentar cruzar la fronteraFOTOS | Así son las “barreras de contención” que ha instalado el Gobierno en el mar para evitar que pasen migrantes a nado
Tres jóvenes marroquíes caminan juntos desde Ceuta hasta Castillejos. Están volviendo a Marruecos. “Yo vine desde Tánger, compartía coche con ellos dos, que también iban solos y no los conocía”, explica Simo mientras camina con elDiario.es el kilómetro que separa el nuevo control policial a la salida de localidad marroquí del paso fronterizo hacia Ceuta.
Descalzos, sin teléfonos móviles y tras varios días durmiendo en la calle, cuentan que, tras cruzar a Ceuta el pasado jueves junto a decenas de miles de migrantes más, había cientos de personas en las calles de la pequeña ciudad española. Para Simo, que señala varias cicatrices en las manos y en los brazos a causa de su trabajo en el campo, la vida en Marruecos se ha tornado más difícil para la juventud del país.
Los tres se conocieron por primera vez hace escasos días y ahora parece que han pasado toda una vida juntos. “Hemos vuelto porque la frontera está saturada”, explica. El camino de Simo y sus dos amigos termina entre coches policiales tras la intensificación de controles de las fuerzas de seguridad marroquíes en Castillejos.
Al alzar la mirada en dirección a Ceuta, bajo una atmósfera brumosa, se percibe una nueva estructura flotante de color naranja en el mar. Es la barrera neumática de 500 metros que está instalando el Gobierno de España en el espigón de el Tarajal, apenas un día después de que Pedro Sánchez anunciara el nuevo elemento durante su visita a la ciudad autónoma, en la que avanzó que se situarían boyas “para que se vea desde el punto de vista administrativo que existe una barrera de contención y, por tanto, se pueda producir y desarrollar esas repatriaciones en frontera”.
Las organizaciones especializadas temen que la intención detrás de esta “barrera” sea retomar las devoluciones en caliente de las personas migrantes que intentan acceder a nado tras la reciente sentencia del Tribunal Supremo que puso fin a esta práctica hasta entonces sistemática y que ha sido denunciada durante años por las ONG su carácter ilegal.
“No lo hagáis, no merece la pena”
Un grupo de jóvenes trata de cruzar a nado hacia el Tarajal. “No lo hagáis, no merece la pena. Parad, hermanos, parad”, grita uno de los amigos de Simo desde arriba.
“No había donde quedarse. Ceuta está saturado, no hay comida, ni agua y están todos los comercios cerrados”, responde a la pregunta de por qué ha vuelto. Es una imagen que también se repite en este lado de la frontera y, aunque Simo es consciente, prefiere quedarse. “Ya está bien”, insiste.
Muchos vuelven –el Gobierno español aseguró este viernes que 48.300 de las más de 50.000 personas que calcula que entraron ya lo habían hecho–, pero en Castillejos la vida continúa paralizada. “No hay forma de volver a Tánger”, explica. Como resultado, decenas de personas están tumbadas en jardines, soportales y refugios improvisados bajo los árboles de la ciudad.
Vista de la valla fronteriza entre el municipio marroquí de Fnideq (Castillejos en su denominación castellana) y la ciudad española de Ceuta.