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Bomberos precarios y con retenes incompletos luchan contra los megaincendios: “Estamos agotados”
elDiario.es · hace 10 h
Los equipos que se enfrentan a los peores fuegos de la historia denuncian jornadas extenuantes, contratos temporales y sueldos de hasta 1.200 euros al mes; los sindicatos advierten que algunas comunidades están incumpliendo la ley estatal que regula el sector aprobada en 2024
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Aún no se había declarado uno de los mayores desastres forestales de la historia de España y ni Madrid ni Ávila ardían todavía, cuando los bomberos advirtieron de las precarias condiciones con las que, un verano más, afrontaban la temporada de incendios. “Está todo preparado para que con una ola de calor se inicie el fuego. La situación meteorológica no descansa, pero gran parte de las comunidades siguen improvisando sus operativos a última hora”, alertaban ya el pasado 23 de junio. No era una advertencia aislada, sino el reflejo de un problema que el sector, responsable de apagar incendios cada vez más voraces y rápidos, arrastra desde hace años.
La disparidad entre autonomías en lo que a cuerpos de bomberos forestales se refiere dibuja un mapa desigual al que es difícil seguir el rastro, pero muchos territorios comparten denuncias comunes: desde la falta de recursos y plantillas insuficientes a contratos temporales, bajos salarios y una prevención que, lamentan, sigue relegada a un segundo plano. Eso a pesar de que los bomberos cuentan desde noviembre de 2024 con una ley específica que busca unificar condiciones laborales y operativas y que, denuncian los sindicatos, no se cumple como debería.
Después del catastrófico verano de 2025, los bomberos esperaban más preparación durante el invierno, pero, según CCOO, esta no ha llegado. “La tarea fundamental sigue siendo anticiparse y ser previsores, sin ese trabajo previo es muy difícil acometer con eficacia las emergencias”, afirma Carlos Martín, bombero forestal BRIF que está trabajando en los incendios de Madrid y Ávila. Estas unidades, que dependen del Ministerio de Transición Ecológica, sí son permanentes, pero no ocurre así con buena parte del personal de varias comunidades.
“En octubre muchos dejan de trabajar, a pesar de que por las necesidades evidentes deberían ser permanentes y hacer trabajos todo el año de mantenimiento, quemas controladas y gestión forestal”, explica Rubén Pinel, de la Secretaría de Medio Ambiente y Salud Laboral de CCOO. El sindicato CSIF ha cuantificado estos días que “más de 4.000 bomberos fueron despedidos” el pasado mes de octubre tras la campaña de incendios, “desmantelando así el operativo” contra el fuego, mientras que el salario medio de estos trabajadores se sitúa en unos 1.400 euros mensuales netos.
La situación deriva en que, cuando el monte empieza a arder, los dispositivos de lucha contra el fuego la afrontan “sin tener personal suficiente o el previsto contratado” y sin haber desarrollado tareas “de formación o sensibilización a la población”. CCOO denuncia que, a finales de junio, el operativo de Castilla y León, la comunidad con mayor superficie forestal de España, “no estaba preparado con suficiente antelación”. El sindicato pone el foco “en la gran precariedad laboral y la falta de estabilidad” en las contrataciones, que en parte siguen derivándose a empresas privadas pese a la promesa de la Junta de ir incorporando a todo el personal al sector público.
Según Sara Mateos, agente medioambiental y delegada sindical de CSIF, la única medida aplicada tras los grandes incendios forestales del pasado año fue convertir en personal fijo durante todo el año a una parte de los trabajadores públicos, mientras el de las empresas privadas continúa trabajando solo durante cuatro meses, con sueldos de 1.200 euros.
Unas “condiciones laborales dignas” reclaman los bomberos de la Comunidad de Madrid, que hablan de “desesperación” y sensación de “abandono”, al tiempo que mantienen un pulso con el Gobierno autonómico y su empresa empleadora, Tragsa, desde hace un año. Asolada por “el incendio más grave de su historia”, la comunidad afronta las llamas con un operativo reorganizado este año, que ha provocado que en verano operen menos bomberos que el anterior. “Hemos pasado de siete efectivos a cinco en cada dotación”, decía hace unos días a elDiario.es el
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