El eclipse ibicenco de los 600 euros en consumiciones y camas balinesas: "Cada día nos estamos gastando eso"
elDiario.es · hace 2 h
Mientras la Luna empieza a morder el disco solar, miles de personas bailan al ritmo de Bad Bunny mientras esperan el instante en que el cielo se apague sobre Cala Comte
A bordo del Galaxie hacia el eclipse: la tarde en la que el Mediterráneo se quedó a oscuras
Son pasadas las siete de la tarde de un miércoles de agosto. Decenas, tal vez centenares, de motos y coches continúan llegando a Platges de Comte, un conjunto de pequeñas calas abiertas en el suroeste de Eivissa, entre las favoritas para maravillarse ante sus puestas de sol. Pero este atardecer es muy distinto a los anteriores: va aparejado de un fenómeno astronómico que no ocurría desde hacía más de cien años. Un eclipse solar cuya totalidad se podrá disfrutar durante un minuto pasadas las ocho y media de la tarde.
Y este enclave de Sant Josep de sa Talaia es, precisamente, uno de los mejores puntos para observar cómo la Luna terminará por tapar el Sol en un espectáculo que desde su inicio hasta su final durará una hora y cuarto. A estas alturas de la tarde, miles de turistas ya están agolpados en cada rincón de Platges de Comte: con las toallas en la arena, tumbados en las hamacas, sentados en las terrazas de los restaurantes, cogiendo sitio en los acantilados o entregados a la fiesta en alguno de los centenares de barcos y yates que hay bordeando la costa, el doble de los que suele haber fondeando habitualmente en la cala.
Muchos de ellos cantan y bailan cuando el eclipse parcial todavía no ha empezado con los altavoces a todo volumen mientras suenan unos versos de uno de los mayores hits de Bad Bunny: Si te quieres divertir / con encanto y con primor / solo tienes que vivir / un verano en Nueva York. El espectáculo cromático -en palabras de Pedro Pérez, miembro de la Agrupación Astronómica de la isla- está a punto de dar comienzo.
Miles de personas abarrotan la arena, los acantilados y las aguas de Cala Comte para coger sitio en el que ya es el evento astronómico más icónico de la historia reciente de la isla
Trayectos en VTC por hasta 200 euros
Algunos han llegado hasta el enclave natural -situado frente de un característico islote, s’illa des Bosc– con vehículos de alquiler pero otros han optado por drivers privados o VTC: el trayecto en Uber, de Santa Eulària des Riu a Platges de Comte –a 35 kilómetros, unos 45 minutos de carretera– costaba 159 euros alrededor de las siete de la tarde (a punto de empezar el eclipse parcial), como informó el conductor al ser consultado por elDiario.es. Otro chófer de VTC explicaba que prácticamente cualquier desplazamiento -medianamente lejano- se situaba en torno a los 200.
Un driver que prefiere no identificarse se pone las gafas de protección ocular para mirar directamente al Sol: son las ocho menos cuarto de la tarde y la Luna ya ha empezado a cubrirlo muy lentamente. A través del plástico negro oscuro de los lentes homologados se distingue su sombra, como una pequeña mordedura. Acaba de dejar a unos clientes en uno de los chiringuitos de lujo que se disponen sobre el terreno arenisco que dibuja el litoral.