El problema gravísimo es que, ante una acción exterior contra España, las derechas europeas -con gran enfásis de las locales- han reaccionado contra el gobierno de nuestro país que no es de su cuerda ideológica y no comparte sus “valores” tan degradantes
“Debajo de la alfombra aparece un suelo corroído que no va a mejorar remendándola para taparlo. Occidente puede correr la misma suerte de otros imperios extinguidos, dejando un vacío bajo la palabra Europa”. (José Luis Sampedro (Reacciona 2011)
Los ministros de la UE, reunidos en videoconferencia a instancias de España, han acordado templar las hostilidades surgidas por la crisis de Ceuta. En un comunicado acordado por unanimidad “valoran los rápidos y eficaces esfuerzos de las autoridades españolas para responder a la situación”. Y mantienen “la necesidad de seguir luchando sin descanso contra las redes de tráfico de migrantes”, reforzar los retornos o “fortalecer” las fronteras de la UE, dentro de los tópicos al uso. El español Grande-Marlaska se ha dado por satisfecho. Una notable recogida de velas o un impasse cuyo desarrollo falta por ver.
Un misil ha dado de lleno en los cimientos de la Unión Europea, sin embargo. Ha quedado claro que, si este club nunca fue un modelo de equilibrios y contrapesos, ahora priman más que nunca lo que ellos mismo llaman “intereses electorales nacionales”. ¿Y cuáles son? Racismo, ultraderecha rayando -y a veces entrando- en el fascismo, desigualdad, egoísmo profundo, poco o nada de solucionar los problemas de los ciudadanos, y con un marcado intento por manipular a la opinión pública que les sustenta. Aún les sustenta. El problema gravísimo es que, ante una acción exterior contra España, las derechas europeas -incluidas con gran énfasis las españolas- han reaccionado contra el gobierno de nuestro país que no es de su cuerda ideológica y no comparte sus “valores” tan degradantes. Maticemos, por supuesto, que el gobierno que preside Sánchez es progresista dentro de los parámetos actuales. Siempre se puede pedir más, pero para como anda el patio, les provoca ampollas.
A la par que todo este trance sucedía, por cierto, juristas alemanes se doblaban en número, hasta llegar a más de mil, para pedir que se prohíba al partido ultra Alternativa Por Alemania. Los demócratas alemanes, como los españoles, saben el peligro que representan los fascismos. Inmenso, fatídico. Fue la propia UE la que les dejó entrar hasta la cocina de las instituciones tras irse instalando en los diversos países en una cuidada estrategia. Al venir acompañada de la manipulación mediática, subvencionada, ha cosechado un éxito creciente. En España los fuimos viendo jaleados en programas varios, también en aumento ahora.
Donald Trump, paradigma de la corrupción presidencial, mueve los hilos con Netanyahu, sin ningún disimulo. Congresistas estadounidenses denuncian el plan -dotado con profusión de fondos- para “devolver” a Marruecos Ceuta, Melilla y el Sáhara Occidental -que por cierto tiene en buena parte colonizado-. Con la connivencia, por supuesto, del rey de Marruecos, ese multimillonario que vive en París mientras su pueblo padece una precariedad intolerable.
elDiario.es ha documentado estos días datos clave de cuanto está ocurriendo. Sinteticemos algunos básicos.
-“Las relaciones de España con Marruecos y Argelia son un juego complicado de suma cero. El apoyo a las tesis de Rabat hizo que Argelia pusiera fin a su colaboración con España. Ahora hay motivos para sospechar que el viaje de Sánchez a Argel y los acuerdos alcanzados han provocado la respuesta marroquí que hemos visto en Ceuta”.
-Marruecos está armándose hasta los dientes en un momento en que las tensiones con la vecina Argelia no han hecho más que aumentar. Marruecos es el mayor comprador de armamento a EEUU en África.
-Rabat está cortejando el Banco Mundial y el Banco de Exportaciones e Importaciones de EEUU (Exim Bank) para financiar un gaseoducto de 26.000 millones de dólares que discurriría a lo largo de la costa africana. El gasoducto, de 6.800 kilómetros, prevé conectar los yacimientos de gas de Nigeria, Senegal y Mauritania, antes de unirse al gasoducto Magreb-Europa, que ya une Marruecos con España. En la previsión el circuito pasaría por los territorios del Sáhara Occidental, que recl