La última noche de las Trece Rosas antes de ser fusiladas: "Se vistieron ayudadas por las demás, nuestras manos temblaban"
elDiario.es · hace 10 h
Frente a los estereotipos y el 'mito martirial' sobre las jóvenes ejecutadas hace 87 años, el historiador Fernando Hernández Holgado recupera la "memoria subterránea" de las testigos, que fue transmitida en las celdas de forma oral a través de los detalles más intimos y reveladores del momentoLa trama civil y militar detrás del golpe de Estado de 1936 que no iba a liderar Franco: “Todo está ya en marcha”
Sobre las 12 y media de la noche vieron la puerta abrirse lentamente. Envuelta en una capa azul marino, una de las funcionarias de la cárcel de Ventas (Madrid), la prisión de mujeres más poblada de la España franquista, entró a la galería de menores para pronunciar los nombres de Martina Barroso, Victoria Muñoz y Ana López Gallego. Las tres presas sabían lo que significaba: las iban a sacar al amanecer para fusilarlas en la tapia del cementerio del Este junto a 43 hombres y otras diez mujeres. Este grupo de mujeres pasaría a la historia como las Trece Rosas.
Las militantes de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), ejecutadas el 5 de agosto de 1939, han inspirado decenas de libros, películas y obras de teatro, pero antes estuvieron sus compañeras de celda y aquellas presas que mantuvieron vivo su recuerdo. Todo un tapiz de voces que sobrevivió dentro de las cárceles durante décadas, desafiando el silencio impuesto por la dictadura franquista y que permite 87 años después acercarse a los detalles más íntimos y reveladores de aquella última noche.
Son momentos muy gráficos, como el relatado por la comunista Carmen Machado, que estaba presente en aquel instante y que relataría la reacción de Ana López Gallego, conocida como Anita. “Se dio cuenta rápidamente de que venían a por ellas, se puso en pie y dijo: 'No, no llame a las otras, ya las llamo yo'. Y ella misma despertó al resto. De estas dos compañeras, a una de ellas hacía muy pocos días que le habían fusilado a un hermano y recuerdo que lo único que dijo fue '¡Pobrecilla, mi madre!'”.
Se refería a Victoria Muñoz, otra de las Trece Rosas, cuyo hermano Gregorio había sido asesinado. La miembro del Partido Comunista (PCE) y enfermera durante la Guerra Civil, Josefina Amalia Villa, también fue testigo directo de la saca y corroboraría la misma escena. De los momentos antes de salir, contó que las tres jóvenes “se vistieron ayudadas por las demás; nuestras manos temblaban mucho más que las suyas” y recordó que Anita, al terminar, les hizo una pregunta a las compañeras “con voz serena y un poco baja”: “¿Llevo las medias derechas?”, les interrogó. “Le dijimos que sí, pero ¿quién las miró? Las abrazamos una y otra vez. ¡Qué horrible mezcla de gritos y silencio! Todo parecía muerto”.
Estas palabras de Josefina Amalia las recogió otra expresa de Ventas, Tomasa Cuevas, que publicó en los 80 los testimonios de mujeres que pasaron por las cárceles franquistas. En su relato, la comunista recuerda a Martina como una muchacha de “hermoso pelo rizado y tez descolorida” y narra cómo, la noche del 5 de agosto, mientras toda la sala se fue acostando, Anita “siguió cosiendo con algunas compañeras a su lado”. Dijo que esperaría porque no quería que la encontraran dormida cuando fueran a buscarla. Las sacas de los días previos se habían producido antes de las 11, por lo que cuando llegaron las 12.30, decidió dormirse. “Creo que está noche me puedo acostar”, dijo Anita muy poco tiempo antes de que la funcionaria apareciera en el umbral.
Si hoy podemos acceder al relato de aquellos momentos es gracias a las huellas que dejaron escritas durante la Transición varias militantes antifranquistas, pero antes existió lo que el historiador Fernando Hernández Holgado llama una “memoria subterránea” que fue transmitiéndose entre las testigos directas o indirectas del hecho. “Fue un relato colectivo de múltiples voces que recordaron en común y fueron elaborando y macerando durante años, en condiciones hostiles. Solo a partir de 1978 se fue fijando en textos escritos”, explica en el artículo Mitos y memorias. Una arqueología del mito martirial y de las memorias subterráneas de las 'Trece Rosas', recién publicado en la revista Pasado y Presente.