Cuando Aznar mandó en 1997 al alcalde de Paterna y otros cientos de reclutas del Ejército para controlar la valla de Ceuta
elDiario.es · hace 9 h
El actual alcalde socialista del municipio valenciano, Juan Antonio Sagredo, tenía 20 años y cumplía el servicio militar cuando el Gobierno desplegó a soldados de reemplazo para reforzar la vigilancia fronteriza. Casi tres décadas después, recuerda aquella experiencia para poner en perspectiva una crisis migratoria que, sostiene, "no empezó ayer"Bulos, desinformación y contexto sobre la entrada de personas migrantes a Ceuta
La fotografía llevaba años guardada en un cajón hasta que la actualidad la rescató. En ella aparece un joven Juan Antonio Sagredo, hoy alcalde de Paterna, uniformado junto a un Land Rover del Ejército de Tierra durante el servicio militar en Ceuta. Corría 1997 cuando el Gobierno de José María Aznar ordenó desplegar a cientos de soldados de reemplazo para apoyar a la Guardia Civil en el control de la frontera ceutí ante el aumento de los flujos migratorios.
El alcalde socialista de Paterna recuperó la instantánea para contextualizar la crisis fronteriza entre España y Marruecos en el campo de batalla en que se han convertido las redes sociales. Según explica en una conversación con elDiario.es, la difundió para recordar que el asunto que ocupa los titulares y las tertulias televisivas desde el pasado viernes no es un fenómeno inédito. Hace casi treinta años, él mismo, con apenas 20 años y mientras cumplía el servicio militar, fue enviado junto a otros reclutas a custodiar una de las fronteras más sensibles de la Unión Europea. “Este problema lleva casi tres décadas enquistado, si no más. Ceuta y Melilla no son solo un problema de flujos migratorios; es una cuestión geopolítica mucho más compleja de lo que puede explicarse en un vídeo de 20 o 30 segundos”, resume.
Las crónicas periodísticas de la época reflejan que la situación en la frontera de Ceuta —y también en Melilla— fue especialmente complicada para el Gobierno de José María Aznar. Entonces, la Delegación del Gobierno en Ceuta estaba reforzando la valla que separa Marruecos de España, lo que había provocado altercados y, sobre todo, un incremento del número de personas migrantes en el campamento de Calamocarro, en su gran mayoría argelinas. Ante la insistencia de los medios de comunicación, el Ejecutivo tuvo que justificar por qué enviaba reclutas a una misión tan delicada. Estos hombres, aseguraba el Ministerio de Defensa, “nunca intervienen de forma directa sobre los posibles inmigrantes ilegales” y se limitan a avisar a los agentes de la Guardia Civil “en los casos en los que se produzca cualquier conducta anómala”.
En 1997, Sagredo formaba parte del tercer reemplazo del año y estaba destinado en el Regimiento de Artillería de Campaña número 30 (RACA 30), integrado en la Comandancia General de Ceuta. Su trabajo habitual poco tenía que ver con la vigilancia fronteriza. Era cabo instructor y enseñaba a conducir camiones militares a los nuevos reclutas para las maniobras de artillería.
Hasta que llegó la orden del Ministerio de Defensa.
“De repente nos dicen que tenemos que ir a la frontera para controlar todo el tema de la inmigración y dar apoyo a la Guardia Civil”, recuerda. Los distintos regimientos de la comandancia fueron desplegados a lo largo del perímetro fronterizo. “Cada ciertos metros estábamos por parejas, dentro de los Land Rover que aparecen en la fotografía”.
Sagredo, con otros reclutas, posan junto a un camión militar en la costa de Ceuta.